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    August 24

    Viaje explorativo a Salamanca

     
    Tras las fiestas de la Blanca y para aprovechar los últimos días de vacaciones, el hombre más paciente del mundo y la menda decidimos pasar una semanita en Peñaranda de Bracamonte, pueblo original de la madre de Jose. Aunque este pueblo de 7.000 habitantes ofrece la maravillosa oportunidad de pasarse el día matando topillos (cosa que no hicimos) y de estar todo el día pinchos y potes, y a pesar de que esa fue nuestra mayor ocupación varios días, también hicimos un par de excursiones.
     
    Una tarde nos acercamos a un pequeño embalse o charca artificial que habían hecho para que las aves de paso pudieran descansar y curiosamente se llevaba Ríolobos, igual que el río y el cañón del mismo nombre que hay en Soria.
     
    La primera excursión de día entero que hicimos fuimos a la Peña de Francia, un pico alto al que se puede subir en coche y desde el que se ve un paisaje precioso siempre que el tiempo acompañe. Después de sacarnos un par de fotos y antes de que se nublara del todo y nos pillara la lluvia, comimos en un pueblecito cerca de allí y por la tarde nos acercamos a La Alberca, un pueblo muy bonito con casitas de madera que tienen balcones llenos de flores. Como es un pueblo muy turístico y además estaban en fiestas había muchos puestos con productos típicos tales como la miel, las almendras garrapiñadas etc.
     
    Cuando ya salíamos del pueblo comenzó a llover así que decidimos irnos a casa aunque tomando una carretera distinta a la de la ida para poder disfrutar al menos del paisaje y gracias a ello pudimos ver alguno de los famosos cerdos de pata negra que en una época se podían ver sueltos en casi cualquier parte cerca de Guijuelo y que hoy en día parecen guardarlos a buen recaudo.
     
    La segunda excursión empezó en las Cuevas del Águila, que a pesar de que son muy bonitas, por el precio al que cobraban la entrada y el tiempo que estuvimos dentro, no merecían la pena. Después nos acercamos a Ávila, donde comimos y tratamos de encontrar una subida a la muralla para descubrir que había que pagar y como hacía calor y no nos apetecía mucho pues nada, dimos una vuelta por allí y nos fuimos para el pueblo. Por el camino paramos en un pueblecito muy bonito llamado Alba de Tormes donde contemplamos el río y sacamos un par de fotos panorámicas.
     
    Y más o menos eso es lo que hemos visto estos días, espero volver otra vez para poder visitar más cosas, porque aunque pueda parecer que Castilla es una tierra seca y baldía, tiene paisajes y lugares muy difirentes y atrayentes.
    August 22

    Viaje explorativo al noreste de Navarra

     

     

    Después de la buena experiencia vivida con las otras dos marías en el noroeste y media-este de Navarra, la menda le propuso al hombre más paciente del mundo visitar la zona noreste y así lo hicimos. La aventura comenzó con el propio viaje ya que parte de la carretera que debía llevarnos a Ochagavía estaba cortada y tuvimos que tomar una pista de esas que te llenan el coche de polvo. Por suerte esto no nos retrasó demasiado y llegamos al camping a tiempo de montar la tienda y visitar un poco el pueblo, a orillas del río Anduña. Por la noche nos acostamos pronto con intención de descansar y madrugar un poco al día siguiente para poder hacer alguna excursión, sin embargo, parece que nuestros vecinos y en especial una de nuestras vecinas tenían ganas de charlar a 20.000 decibelios, por lo que esta última se mereció el sobrenombre de Voceras. A ellos se sumaron también uno o dos perros que había en el camping y todos los del pueblo.

     

    A la mañana siguiente nos levantamos y nos acercamos a la Selva de Iratí. Primero llegamos en coche al Alto de Tapia y de allí subimos a pie al Mirador de Goñiburu desde donde se veía toda la extensión de la Selva de Iratí, que a Jose no le pareció una selva sino un bosquecillo. Como el calor apretaba y yo estaba bastante acatarrada, en vez de subir a la Sierra de Abodi y crestear para contemplar el paisaje, decidimos bajar a la Selva de Irati y realizar allí algún recorrido. La verdad es que el paisaje no nos impresionó tanto como esperábamos, quizá por el recorrido que escogimos o quizá porque la Selva de Irati muestra todo su esplendor en otoño.

     

    Por la tarde, cuando llegamos al camping, nos encontramos con el exterior de la tienda y el avance lleno de visitantes: moscas, avispas, mosquitos etc. Tuvimos que comprar un bote de insecticida para ahuyentar a tan ingratos visitantes y rociar la tienda cada día ya que lo que atraía a los bichos era el árbol que teníamos encima de la tienda.

     

    Al día siguiente nos acercamos a Isaba, pasando antes por Uztarrotz, un pueblecito construido en cuesta muy bonito donde a Jose lo que más le gusto fue el río, ¡cómo no! Después nos acercamos a la muga por el valle de Belagua, cruzamos a Francia y almorzamos en un pequeño pueblo llamado Sant Emilé. De vuelta en Navarra nos asomamos a algunas simas valladas que había cerca de la estación de esquí de San Martín, entre ellas la sima en la que quedó atrapada días después la espeleóloga belga que apareció en todos los medios de comunicación. Para comer nos acercamos a Roncal, pueblo que da nombre al valle en el que se encuentra y cuyo queso es famoso. Sin embargo, lo que más nos impresionó de este lugar fue una pequeña piscifactoría que había junto a la carretera con truchas de un tamaño bastante impresionante.

     

    El último día de nuestra estancia en tierras navarras cruzamos la muga una vez más y visitamos St. Jean-Pied-de-Port, también conocido como Donibane Garazi, capital de la provincia vasco-francesa Nafarroa Behera o Alta Navarra. Una vez más, el río repleto de truchas fue lo que más gusto a Jose. La ciudadela desde la que se veía todo el pueblo era digna de visitar, aunque subir hasta ella por unas doscientas o trescientas estrechas escaleras nos resultó costoso, más aún tras descubrir que podíamos haber subido más fácilmente por otro lado.

     

    Para terminar “bien” nuestro viaje nos encontramos una vez más con una carretera cortada de la que nos desviaron por una pista que nos llevó a un punto indefinido, de manera que nos equivocamos de dirección y nos perdimos y entre una cosa y otra nos costó un rato bastante largo volver a casa. 

    July 23

    Viaje explorativo a Palencia II

     

    Lo que hice en este segundo viaje explorativo a Palencia se podría resumir en tres palabras: andar, comer y beber, pero haciendo caso omiso a la consigna de lo bueno, si breve, dos veces bueno, os voy a contar alguna cosilla más.

    En este segundo viaje éramos seis, cinco hombres hechos y deshechos y yo. Antes de empezar con la crónica del viaje, voy a presentaros a mis cinco acompañantes, señalando las peculiaridades de cada uno, pues no tienen desperdicio:

    -El hombre más paciente del mundo: Comúnmente conocido como José y que recibe su apodo por haber sido capaz de aguantarme durante un año entero (este sábado se cumple).

    -Marci:  Debe su apodo a múltiples razones, la primera de las cuales es haber asegurado hace algunos años que había visto a unos marcianos. Hace poco tiempo aseguró también haber visto un OVNI incluso mostró fotografías del supuesto platillo volante que más bien parecía el reflejo de una farola cercana. También debe su nombre a su conocida inclinación por las ideas marxistas y comunistas, por lo que se considera que es un ser espacial que viene del Planeta Rojo. Este especimen es también conocido como Marciaspajas, palabra que hablá por sí misma de su significado.

    -Luisito: También conocido como Luis, que proviene de Santo Domingo pero que a estas alturas es ya más vasco que el propio Arzallus.

    -Sin ton ni son: Dos hermanos también conocidos comoi Vainas: Conocido por este sobrenombre debido a su parecido con Mr Bean (que significa judía o alubia, aunque muchos creen que significa vaina) y Miguel o Miguelito.

    Hechas las presentaciones, vayamos a lo que nos concierne:

    El viaje comenzó a eso de las 14:40 del sábado, en el tren regional Vitoria-Chamartín (Madrid), con la emoción de si Luis llegaría a tiempo o no para subirse, ya que se le habían olvidado los billetes en casa y había tenido que volver a por ellos. Finalmente llegó, jadeando, sudoroso, sin poder hablar apenas y tras haber caído al suelo, rodado por él y haberse levantado sin ni siquiera detenerse, tal y como nos explicó cuando pudo recobrar el aliento. Tras ofrecerle agua para beber y pañuelos para que se secase, le felicitamos por llegar a tiempo y señalamos que le habían sobrado dos minutos y que hubiera sido mucho más emocionante que se hubiera subido al tren en el último momento, cuando ya estuviera en marcha y a punto de abandonar la estación.

    El viaje fue bastante entretenido porque todos nos dedicamos a meternos con el pobre Marci, que últimamente a echado un poco de barriga. Además José se dedicó a pegar a todo el mundo en la cabeza con la esterilla de Miguel, por lo que nos pasamos la mitad del viaje alerta para no ser golpeados y yo que iba entretenida con mi libro de literatura barata tuve que mudarme a otro asiento para que dejara de soltarme los cordones.

    Cuando llegamos a Palencia, allí estaba Gorka, también conocido como Gorkímetro, esperándonos. Tras tomarnos algo para recuperarnos del viaje y del calor del tren, dejamos las mochillas y demás en el hostal donde debían dormir dos de nosotros y nos fuimos a hacer lo propio en estos casos, ir de bar en bar a tomar cañas, mostos y lo que se terciara. Al cabo de un rato algunos de nosotros estabamos ya hasta los pies de tanta caña y mosto y ya nos habíamos leído todos los periódicos del estado y parte del extranjero, por lo que dimos el peñazo a tiito Gorka para que nos llevara a hacer la obligada visita al parque de los patos. Después de que los chicos liberaran su energía viril tirándose unos sobre otros y de sacarnos alguna que otra foto, nos fuimos a cenar.

    Lo cierto es que la cena fue bastante decepcionante porque aunque la comida estaba bien hubo muchas pegas: 1- Nos hicieron comer en la terraza y la verdad, hacía un poco de rasca, porque no era el típico día caluroso de verano precisamente, 2- El servicio era un asco porque los camareros nos ignoraron completamente y nos tuvieron media hora para pedir 3- Pedimos un menú compartido para seis y nos trajeron grandes fuentes con la comida, pero ni siquiera nos pusieron platos para que cada uno pudiera servirse 4- Uno de los platos incluído en el menú eran mejillones y no nos los sirvieron, cuando los reclamamos el camarero dijo que iba a consultarlo y al poco rato nos dijo que nos habían sacado rabas en vez de los mejillones 5- A pesar de que las raciones eran grandes no fueron suficientes porque algunos se quedaron con hambre 6- El vino que nos sirvieron era poco más que asqueroso 7- Después de todo y teniendo en cuenta los factores anteriores el precio era demasiado elevado.

    Después de cenar fuimos recorriendo diferentes garitos en los que bebimos, algunos bailamos, ninguno ligó y alguno que otro casi se queda dormido. Hacía las cuatro y pico de la mañana nos dirigimos hacia el último local que pensábamos visitar aquella noche y ya desde lejos el porterno nos vio y nos dijo que no podíamos entrar porque estaba lleno. Sin embargo, un grupo de chicas que iba justo delante nuestro entró sin problemas y cuando preguntamos al tío el por qué, nos dijo que a ellas ya les estaban esperando. La cosa nos sonó a excusa y se confirmó cuando otro grupo de gente nos sobrepasó y entró sin problemas en el local. Nos fuimos allí dedicándole unas cuantas palabras de amor al portero y decidimos irnos a dormir.

    Jose y yo nos quedamos en el hostal y los demás se fueron a casa de Gorka y la verdad, creo que para cuando metí el segundo pie en la cama ya me había dormido.

    El domingo nos levantamos a eso de las once y media, recogimos todo y esperamos a que Gorka vienera a recogernos para irnos a tomar algo por ahí. Después de visitar un par de bares y comernos unos pinchos esperamos a que los demás se levantaran y nos llamaran mientras yo leía el periódico y Jose y Gorka el diario deportivo Sport.

    Cuando llegaron los demás no fuimos a comer, pero yo ya estaba llena, así que no disfrute del maravilloso bocadillo de rabas que me hubiera metido en caso de estar hambrienta. Después  de comer nos fuimos al parque que hay al lado de la estación de tren y allí estuvimos, haciendo el vago, vacilando a Marci y comiendo pipas.

    Cuando llegó el tren nos despedimos de Gorka y de Miguel y el Vainas que se quedaron a pasar un par de días más y nos dejamos caer sobre los asientos deseando estar de vuelta en casa lo antes posible.

    FIN

    July 09

    Viaje explorativo a Navarra (zona media-este)

     
    Un año más las tres marías decidimos realizar una salida de fin de semana y nos decidimos por Iparralde (País Vasco Francés). Sin embargo, dadas las dificultades que tuvimos para localizar un camping y conseguir información acerca de él, finalmente nos decidimos por la zona media-este de Navarra, influenciadas, por supuesto, por la buena experiencia en la zona noreste del año pasado.
     
    Salimos de Vitoria el día 6 de julio, viernes, hacia las 18:15. A diferencia del año pasado, esta vez Lorea conducía (íbamos en su coche) y Estitxu iba de copiloto. Yo, como siempre, me aposté en la parte de atrás. El viaje de ida trasncurrió sin ningún incidente señalable, pues en los dos o tres controles de la Guardia Civil que pasamos (hay que tener en cuenta que era el primer día de los San Fermines) nos vieron cara de buenas personas y no nos hicieron pasar. La única emoción fuerte que vivimos durante el viaje fue el hecho de ver un helicóptero sobrevolándonos a muy poca distancia, hecho que puso un poco histéricas a Estitxu y Lorea.
     
    Cuando llegamos al camping, situado en un pueblo llamado Lumbier/Irunberri, montamos la tienda y todo lo demás (mientras observábamos a nuestros nuevos vecinos/as) y tras cenar prontico decidimos ir al pueblo a tomar algo. Como el señor que nos atendió en la recepción del camping aseguró que el camino al pueblo estaba bien iluminado, decidimos ir andando. El camping estaba situado en una orilla del río y el pueblo quedaba en la otra, por lo que había que atravesar el río por uno de los dos puentes de piedra que había y entrar al pueblo por uno de sus dos extremos. Nosotras nos decidimos por el extremo derecho y siguiendo las señales de la oficina de turismo, en seguida llegamos al centro del pueblo. Tras pasear un poco, nos decidimos por uno de los dos bares que vimos y nos sentamos en la terraza. Lorea y yo degustamos dos estupendos pacharanes caseros y Esti, fiel a su costumbre, se tomó una cerveza con kas limón una vez que conseguimos hacerle entender a la camarera qué era lo que queríamos, pues no conocía el término pica ni lejía, con lo cual debió de pensar que estábamos un poco locas. Una vez en la terraza Lorea se hizo amiga de un niño que se llamaba Antxon, aunque fue una historia de amistad un poco extraña porque el niño permaneció escondido detrás de una silla de plástico hasta que su padre se lo llevó a casa.
     
    Cuando acabamos este primer pote, nos dirigimos al segundo bar del pueblo que estaba en la Plaza Mayor, al lado de la iglesia y presenciamos la típica discusión de pueblo en el que una persona acusa a otra de mil cosas malas que ha hecho su familia y la otra le contesta con pecados aún mayores sobre la suya y así hasta que alguien se decide a llevarse a la persona que ha empezado la discusión, que por regla general está un poco ebria. La verdad es que fue un espectáculo que nos hizo sentir incómodas, pero bueno, todas hemos estado en el pueblo paterno, materno o de los abuelos y abuelas y sabemos cómo son estas cosas.
     
    Tras acabarnos el segundo trago nos fuimos caminando hacia el camping observando las estrellas que se veían perfectamente en el cielo completamente despejado de una noche de verano lejos de las luces de la ciudad. Por el camino Lorea rescato a un escarabajo enorme que se había quedado de espaldas sin poder darse la vuelta y en el puento que cruzaba el río nos detuvimos a escuchar a las ranas croar. Hay que decir que llegamos al camping sanas y salvas porque la noche era clara y porque habíamos tomado la precaución de coger una linterna, porque eso de que el camino estaba bien iluminado sólo era cierto respecto a la mitad del camino que se recorría dentro del pueblo, no respecto al tramo que había de la salida del pueblo hasta el camping.
     
    Tras decidir cómo íbamos a dormir y a qué hora nos íbamos a levantar nos acostamos y a pesar del croar de las ranas, del ulular de una lechuza que había por allí y de los ladridos de todos los perros de alrededor, pudimos dormir bastante bien, unas con tapones y otras sin ellos.
     
    A la mañana siguiente nos levantamos tempranico y fuimos a la Oficina de Turismo a pedir información acerca de los alrededores. Aunque en un principio la idea era acercarse a la Selva de Irati, nos dimos cuenta de que estaba un poco lejos y que quizá mereciera la pena visitar otras cosas que había más cerca por lo que finalmente decidimos visitar el Monasterio de Leire, el Castillo de Javier y Sangüesa por la mañana y hacer el recorrido de Foz de Lumbier por la tarde.
     
    Al llegar al Monasterio de Leire tuvimos suerte puesto que en breves minutos iba a empezar una visita guiada. Por desgracia nos tocó hacerla en compañía de un autobús entero de juvilados que cuando no hablaban tenían ataques de tos o cualquier otra cosa. En el Castillo de Javier no había visitas guiadas por lo que pudimos recorrerlo a nuestras anchas, a excepción de la Iglesia que hay al lado, donde se estaba celebrando una boda. Hacia la una del mediodía llegamos al pueblo de Sangüesa y decidimos comer allí junto al río. Tras la comida no tuvimos fuerzas más que para arrastrarnos a un bar y sentarnos en la terraza ya que había unos 35 grados y el calor nos dejó totalmente inmovilizadas durante casi una hora. Cuando por fin pudimos movernos, recorrimos las calles del pueblo, admiramos las fachadas de los edificios más emblemáticos y finalmente nos dirigimos hacía Foz de Lumbier.
     
    "La Foz de Lumbier es un una diminuta hoz situada en el Pirineo navarro, un desfiladero excavado por el río Irati sobre las calizas del extremo occidental de la Sierra de Leire, cerca del municipio de Lumbier. Para visitar el interior de la Foz de Lumbier hay que cruzar dos túneles excavados en la roca, y se puede hacer dos recorridos: uno corto, que discurre entre la entrada del primer túnel y la salida del segundo, siguiendo durante aproximadamente un kilómetro un antiguo camino de ferrocarril; y otro trayecto más largo que parte del camino que hay en las inmediaciones del área recreativa situada a la entrada de la Foz y que forma un circuito que nos devuelve al punto de partida" (www.caminosantiago.com/web/ecosistemas.htm). Como comprenderéis, con el calor sofocante que hacía, sólo fuimos capaces de hacer el recorrido corto, que finalizaba en el Puente del Diablo, hoy en día destruído y desde cuyas ruinas tuvimos la mejor de las vistas de la Foz. Después intentamos bañarnos en el río, pero para cuando encontramos un lugar apropiado estaba a la sombra y el agua demasiado fría como para atreverse, así que sacamos dos o tres fotos artísticas y volvimos al camping.
     
    Una vez allí, nos dedicamos a vaguear y nos hicimos amigas de un niño llamado Aimar y de su familia, que estaba acampada cerca de nosotras. También estuvimos observando a la fauna diversa que nos rodeaba:
     
    1- Unos tíos con pinta de raperos se pasaron el día tumbados y que por la tarde se vistieron con el traje típico de San Fermín (pantaló y camisa blanca y faja roja) y se fueron en coche, imaginamos que ha Pamplona. Por cierto, que no les oímos volver, pero a la mañana siguiente uno estaba durmiendo fuera de la tienda, otros dos dentro de la tienda todo tirados con la puerta abierta y yo diría que todos durmieron sin cambiarse de ropa.
     
    2- Al poco de llegar al camping nosotras llegaron unos chicos ingleses que acamparon delante de nosotras y que se pasaron el día y parte de la noche jugando al balón. Uno de ellos tocaba la guitarra española sentado encima del coche y cuando nuestro amigo Aimar se le acercó, su abuela dijo que le gustaba mucho y que el abuelo también tocaba la guitarra, a lo que el inglés contestó "mariachi, mariachi" y otro añadió "Gipsy King". La verdad es que los chicos no eran muy avispados porque cuando me acerqué a la papelera, que estaba al lado de su plaza, oí que uno le decía a otro en inglés que nosotras debíamos de hablar en vasco o algo así y me pregunté a mí misma si se creían que su lengua es tan especial que nosotras no éramos capaces de entenderles, sobre todo teniendo en cuenta que estaban hablando de nosotras delante de mis narices.
     
    3- Un grupo de tíos que estaban un poco más alejados y que también jugaban al balón. Veíamos sobre todo a uno que se quejó porque alguien le había despertado de su siesta y porque llevaba una peluca de punkie violeta en la cabeza.
     
    Estos son sólo algunos ejemplos, el/la que quiera saber que se acerque a la zona y lo observe por sí mismo/a.
     
    Esa noche estábamos demasiado cansadas para acercarnos al pueblo, así que nos tomamos un pote en el bar del camping viendo el partido de Olaizola II contra Barriola y nos acostamos pronto.
     
    A la mañana siguiente amaneció nublado y decidimos acernos otra vez hasta la oficina de turismo para ver si nos aconsejaban algún lugar cerca y de camino a Vitoria que pudiéramos visitar. Nos recomendaron ir a la Foz de Ubarrón, pero nos pareció que estaba un poco lejos, así que finalmente decidimos acercarnos a Aoitz para ver el pantano de Itoitz. Por el camino paramos en un par de pueblos que tenían palacios para ver. Uno de ellos era el Palacio de Ayánz, cerca del propio Aiotz. Cuando vimos la señalización el la carretera nos metimos en el camino, pero había una cadena y una señal de prohíbido así que dedujimos que había que ir a pie. Aparcamos el coche y comenzamos a andar por el camino hasta un cartel donde ponía: Propiedad Privada, Prohíbido el Paso. Ya estábamos dando la vuelta para volver al coche cuando de repente dos perros salieron corriendo y ladrando no sé de dónde y nosotras echamos a correr como locas sabiendo que nos iban a alcanzar. Por suerte, salió la dueña y les llamó antes de que llegaran a mordernmos, pero el miedo que pasamos nos dejó temblando durante un buen rato.
     
    Cuando llegamos a Aoitz preguntamos a un municipal por la oficina de turismo y nos dijo que los domingos en ese pueblo sólo trabajaba él. Sin embargo, encontramos la oficina por casualidad y resulta que estaba abierta, aunque las explicaciones que nos dio la chica no nos sirvieron para mucho, pues no fueron muy claras. Tras ver el puento del pueblo, subimos hasta la presa de Itoitz y después decidimos acercarnos hasta Nagore donde había un mirador hacia el pantano, aunque no era nada espectacular. De vuelta en el pueblo tomamos algo en un bar y cuando ya salíamos con el coche Esti y Lorea vieron al pelotari Eugi que iba en un coche y casi provocan un accidente.
     
    Como aún era pronto decidimos ir yendo hacia Vitoria y parar en algún merendero a comer. No vimos ninguno a tiempo antes de llegar a Pamplona y decidimos parar una vez pasada esta ciudad, pero por desgracia, la señalización era tan mala que nos metimos dentro de ella. Como os podréis imaginar, nos costó un buen rato salir de allí, porque en plenos San Fermines, aquello estaba lleno de gente, coches, autobuses, charangas etc.
     
    Nada más salir de Pamplona paramos en la primera estación de servicio que vimos y allí pudimos dar buena cuenta de nuestros sandwiches de chorizo, queso y pavo, tras lo cual montamos en el coche y nos fuimos a Vitoria escuchando música de fiestas como El vino que vende Asunción, Apaga Luz Mari Luz o Las vacas del pueblo ya se han escapau.
     
    Como veis, un año más, no nos han faltado aventuras, imprevistos y demás. Espero que hayáis disfrutado leyendo la crónica de nuestro viaje tanto como nosotras haciéndolo. Colocaré las fotos el sábado, cuando me las pase Esti.
     

     

    http://interhotel.com/hotelkey/mapas/provincias/navarra-s.jpg

     
    July 02

    Viaje explorativo a Salamanca

     
    Este fin de semana pude conocer el pueblo de la madre y el pueblo del padre de Jose, ambos dos situados en Salamanca, a unos 40 kilómetros de Salamanca capital. Como el sábado queríamos salir prontito porque hay casi tres horas y medio de viaje, nos quedamos en Alegría-Dulantzi, el pueblo de Jose a dormir. Antes de cenar decidimos tomarnos una cañita en el bar de su primo donde nos encontramos con unos amigos de una de las hermanas de Jose, que vino poco después a decirnos que fuéramos a tomarnos algo con ellos y al final, entre caña y caña se nos hiceron más de las dos.
     
    El sábado nos levantamos a las 7 y para antes de las 8 ya estábamos en marcha. Hicimos una única parada en Medina del Campo y para las once y media de la mañana estábamos en Peñaranda de Bracamonte. Después de saludar a la familia materna, Jose y yo nos fuimos a Santiago de la Puebla, a comer con la otra parte de la familia, la paterna.
     
    Por la tarde hubo una buena siesta y después un par de potes y pinchos y después a cenar. Después de cenar estuvimos jugando con los primos pequeños de Jose, hasta que yo me mosqueé porque todo el mundo menos yo hacía trampa en las cartas. Después nos venció el sueño, así que fuimos a acostarnos y nos quedamos sin salir, aunque eso no quiere decir que esa noche no hubiera emociones fuertes. Primero, cuando fuimos a acostarnos, Jose abrió la cama y se encontró con una araña a la que mató en seguida, pero después se pasó la noche cantando: Spiderman, spiderman, ¿dónde estás, spiderman?. Una vez que ya nos habíamos acostado y cuando ya llevábamos en la cama un buen rato, a mí me entraron ganas de ir al baño, para fastidiar, porque los baños estaban en el piso de abajo. Así que me fui para allí y después de conseguir bajar las escaleras sin desnucarme y llegar a la cocina sin chocarme con nada, casi me como a la abuela de Jose, que menos mal que está bien del corazón que si no, le da un ataque y se nos muere allí mismo.
     
    El domingo nos levantamos, desyaunamos un croissant riquísimo y unos churros que nos trajo la madre de Jose (¡cómo nos cuida!) y salimos para Vitoria. Esta vez la parada la hicimos cerca de Pamcorbo, donde nos comimos un buen bocadillo de jamón serrano y para la una y media estábamos en Alegría.
     
    Así que ha sido un fin de semana bastante relajado, aunque salpicado de pequeñas emociones.
     
    June 11

    Viaje explorativo a Cantabria

     
    Como supuestamente ya estamos en verano y ha empezado el buen tiempo y a pesar de que estoy de exámenes, como ya es mundialmente conocido que en esta época es precisamente cuando la menda menos hace, este fin de semana me he ido de excursión con el hombre más paciente del mundo y parte de su familia (léase hermana y cuñado).
     
    El viaje comenzó en un pueblito alavés llamado Alegría-Dulantzi a eso de las nueve de la mañana, tras haber hecho los bocatas de tortilla de patata y sacar las botellas de agua del congelador. El viaje estuvo amenizado en un principio por la música de Linkin Park y después por otros grupos cuyos nombres no mencionaré para no herir vuestra sensibilidad musical, los contínuos avisos de la señorita del GPS: "A trescientos metros gire a la derecha y manténgase a la izquierda", los menos agradables "uououo" también del GPS avisando de los rádares, las pequeñas discusiones conyugales de los ocupantes de los asientos delanteros y las señales que según Jose recomendaban lluvias a trescientos metros y cuyas recomendaciones, incomprensiblemente, se cumplían.
     
    Al llegar a nuestro destino, Santillana del Mar, la cosa se torció desde el principio y todo porque no le dimos dinero a una señora sin dientes que, según el cuñado de Jose, nos echó mal de ojo. En fin, que como era pronto dimos una vuelta por el pueblo y llegamos a la conclusión de que aquel pueblo no era para pijas, pues no podrían andar con tacones debido al empedrado del suelo. Según el cuñado de Jose, lo que ocurrió fue que pusieron las piedritas y se les acabó el presupuesto para comprar el cemento, según Jose, como el presupuesto no les llegaba desde el principio, habían comprado las losetas rotas de todos los pueblos de alrededor. En fin, sea como fuere, me arrepiento de no haber sacado una foto al suelo para que veáis cómo era, puro masaje circulatorio para los pies.
     
    Hacia las doce nos acercamos al hotel y resulta que nuestras reservas no estaban hechas, al menos eso dijo la chica que nos atendió. Además, resulta que como tenía dos grupos grandes, no le quedaban habitaciones libres. Por suerte, o por desgracia, le quedaba un apartamento libre, así que nos mandó al hotel de cuatro estrellas de enfrente a que nos hicieran la entrada (una pena que no nos dieran habitaciones allí). Allí nos dijeron que teníamos sólo tres camas preparadas pero que a lo largo de la mañana pasarían a prepararnos la cuarta.
     
    Tras dar con los apartamentos, lo cual nos llevó unos minutos, (aunque parezca increíble, en todo el fin de semana fui la única que dio pie con bola en cuestiones de orientación y direcciones), nos acomodamos, nos pusimos el bañador y nos fuimos para una playita que hay entre Ubarco y Suances, cerca de la cual hay una ermita en la roca. Pero como somos gafes, se echó la niebla y aunque llegamos hasta la ermita, para estar en la playa hacía un poco de fresquito. Jose y su cuñado estuvieron cazando cangrejos y la hermana de Jose y yo estuvimos esperándo a ver si despejaba para tumbarnos un poco al sol, pero no hubo manera. Y justamente cuando ya estábamos camino del coche se despejó, pero ya decidimos ir a Suances y comer allí. Cuando llegamos al pueblo aún hacía sol, pero fue comer, ponernos en bañador y nublarse. La hermana de Jose aguantó una hora entera en bikini, pero yo me puse hasta el jersey. Al final decidimos ir a por Jose y su cuñado que se habían ido a por cangrejos otra vez y mientras ellos los cojían con unas pinzas o alicates había una niña que los cogía con las manos, y bien gordos; nos dejó flipados.
     
    Llegamos al apartamento a eso de las cuatro y tras ducharnos y descansar un poco decidimos ir a Comillas, pero a eso de las seis empezó a caer un chaparrón de mucho cuidado, así que tuvimos que esperar a que dejara de llover un poco, porque ninguno habíamos llevado ni paraguas ni chubasquero. Cuando nos pareció que llovía un poco menos nos montamos en el coche y partimos hacia Comillas; el viaje fue toda una odisea, ¡menudos charcos había en la carretera! Cuando llegamos a Comillas nos tomamos algo y estuvimos viendo los puestos de una feria medieval que había y después estuvimos viendo varios edificios, entre ellos El Capricho de Gaudí. De camino al coche se puso a llover a cántaros y nos empapamos un poco, pero al menos, el camino de regreso no fue una carrera de obstáculos y hasta pudimos parar en Cóbreces para ver un par de edificios de estilo colonial, aunque yo y Jose nos quedamos en el coche porque las zapatillas nuevas le habían hecho una herida en el pie.
     
    De vuelta en Santillana del Mar, nos secamos un poco, nos armamos de valor para caminar bajo la lluvia y nos fuimos a buscar un sitio para cenar. Como todos los restaurantes tenían más o menos la misma oferta, fichamos uno que nos gustaba porque tenía bastante variedad y nos trincamos un par de botellas de sidra asturiana antes de ir. Tras la cena nos fuimos para el apartamento y dormir.
     
    Al día siguiente hacía un día espléndido y decidimos para en algún sitio de camino a casa. Al final nos decidimos por Noja y tras dar un paseo comimos en un parque, nos compramos un helado y nos fuimos para casa, porque aunque hacía día de playa, ese día no nos habíamos puesto bañador y además como parecía que no había cangrejos, los chicos no estaban muy convencidos.
     
    En el viaje de vuelta tuvimos más discusiones conyugales, más mensajes de la señorita del GPS, mugidos de vaca además de las sirenas para avisar de los rádares, más música que no se merece el nombre y por supuesto, recomendaciones de lluvia a trescientos metros y posterior cumplimiento.
     
     
    Aún no he sucumbido a la tentación de las nuevas tecnologías, así que paciencia, porque las fotos ya están en la tienda de revelado.
    April 16

    Esplorazio bidaia Palentziara / Viaje explorativo a Palencia

     
    Aurten Aste Santuan inoiz baino opor egun gehiago izan ditudan arren (bost egun jarraian), poltsikoak ez dit bidaiarik egiten utzi, baina joan den asteburuan Palentziara joateko aukera izan nuen.
     
    Hala ere, esan beharra dago ez zela beste batzuetan bezain dibertigarria izan, beste bi mariek ez zutelako nirekin bidaiatu.
     
    Larunbatean goizeko 11:07 autoan sartu ginen Jose, Gorka eta hirurok eta Mente en Blanko eta AC/DC-ren abestiei esker, bi orduko bidaia labur samarra egin zitzaigun.
     
    Iritsi ginenean, autoa aparkaleku batean utzi eta euskaldun peto-petoen gisa bertako edari eta janariak dastatzera joan ginen. "Tapak" izan ziren Palentziako aurkikuntzarik handienak. Taberna guztietan, edariarekin batera tapa ederrak ateratzen dituzte: mortadela, tortila, perretxikoak, urdaiazpikoa, kakahueteak, patata frijituak, txorizoa...
     
    Tapa gehienak neuk jan nituen arren (eta gehienak diodanean nireak eta eurenak esan nahi dut) bazkal ordua iritsi zenean tokia nuen oraindik sabelean eta orduantxe egin nuen bigarren aurkikuntza, menua 7 eurotan!
     
    Bazkal ostean katedrala ikustera joan ginen eta hamabost minutu eskaseko ibilbidean Joseren kexak entzun behar izan genituen: noiz iritsiko gara? nik garagardo bat edan nahi dut!, zeinen urruti dagoen! eta abar eta abar.
     
    Katedrala ikusi ostean trago bat hartu eta ahatez betetako parke batean egon ginen atseden hartzen eta gero berriz ere tragoak hartzen eta neskatxen janzkerari begira egon ginen.
     
    Azkenean ostatura joan ginen atseden hartzera eta Josek, arratsalde osoan lo kuluxka nahi zuela esan eta gero, ez zuen lo hartzerik lortu (nire erruz, bere esanetan).
     
    Hamarrak aldera afaltzera joan ginen Mejillonería izeneko leku batera eta nik txibia otarteko ederra jan nuen.
     
    Afaldu ostean juerga, nola ez! Juerga nahiko lasaia izan zen eta hirurak aldean ostatuan geunden jada.
     
    Hurrengo egunean hamaika eta erdiak aldera jaiki eta alde egin genuen, gela hamabiak baino lehen hustu behar baikenuen.
     
    Laburbilduz, bidaia honetan egin ditugun aurkikuntzak honako hauek izan dira: tapak, prezio merkeak eta emakumeen moda-modako janzkera.
     
    PD: Argazki filma amaitzen denean ikusi ahal izango dituzue argazkiak.
     
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    Aunque este año en Semana Santa he tenido más días de vacaciones que nunca (cinco días seguidos), el bolsillo no me ha permitido hacer ningún viaje, aunque el pasado fin de semana pude ir a Palencia.
     
    De todas formas, hay que decir que, como las otras dos marías no viajaron conmigo, no fue tan divertido como otras veces.
     
    El sábado a las 11:07 nos metimos en el coche Jose, Gorka y la menda y, gracias a las canciones de Mente en Blanko y AC/DC, el viaje de dos horas se nos pasó bastante rápido.
     
    Cuando llegamos, dejamos el coche en un aparcamiento y como buenos vascos nos fuimos a probar las comidas y bebidas del lugar. Las tapas fueron el gran descubrimiento de Palencia. En todos los bares, junto con la bebida servían tapas: mortadela, tortilla, setas, jamón, cacahuetes, patatas fritas, chorizo...
     
    Aunque la mayoría de las tapas me las comí yo (y cuando digo la mayoría me refiero a las mías y las suyas), cuando llegó la hora de la comida yo aún tenía sitio en el estómago y fue entonces cuando hice el segundo descubrimiento, ¡menú a 7 euros!
     
    Después de comer nos fuimos a ver la catedral y durante el trayecto de apenas quince minutos tuvimos que aguantar las quejas de Jose: cuándo llegamos? quiero tomar una cerveza? pero qué lejos está! etc. etc.
     
    Después de ver la catedral nos fuimos a tomar algo y estuvimos descansando un rato en un parque lleno de patos y después  nos fuimos otra vez a tomar algo y estuvimos observando la vestimenta de las mocetas.
     
    Finalmente fuimos a descansar un rato al hostal, y Jose, que se había pasado la tarde diciendo que quería echarse la siesta, no consiguió dormirse (por mi culpa, según dijo).
     
    Hacia las diez nos fuimos a comer a un local llamado Mejillonería y la menda se comió un bocadillo de calamares.
     
    Tras la cena hubo juerga, ¡cómo no! La juerga fue bastante tranquila y para las tres aproximadamente ya estábamos en el hostal.
     
    Al día siguiente nos levantamos sobre las once y media y nos piramos porque había que dejar la habitación antes de las doce.
     
    Resumiendo, los descubrimientos de este viaje han sido: las tapas, los precios bajos y la vestimenta de última moda de las féminas.
     
    PD: Las fotos estarán disponibles en cuanto se acabe el carrete.
    October 17

    Viajes explorativos / Esplorazio bidaiak

     
    Desde que empezó el curso hemos hecho algunos viajecillos explorativos que resumiré a continuación:
     
    Ikasturtea hasi zenetik hainbat esplorazio bidai egin ditugu, jarraian laburbilduko ditut:
     
     
    Viaje explorativo a Tolosa / Esplorazio bidaia Tolosara
     
    Hallá por el quince de septiembre nos presentamos (la menda, amatxu Estitxu, potxolita y el taxista, también llamado Jose)en este pueblo de Guipúzcoa invitadas por Imanol y con la intención de acudir a la fiesta de la cerveza y al concierto de Berri Txarrak. Como ya conocíamos el pueblo de nuestro viaje veraniego a Lekunberri, no nos costó mucho encontrar un buen lugar para aparcar y reunirnos con Imanol y compañía para ir a cenar. Tras la cena hubo concierto pasado por agua que algunos y algunas escuchamos desde el pórtico de la iglesia, provocando que a más de uno se le erizara el pelo, le saliera urticaria y sintiera escalofríos. E resto de la cuadrilla nos esperó al abrigo de un bar disfrutando de una partida de parchís y cuando llegamos, la sección vitoriana se apoderó del futbolín. La gente se fue sumando hasta que fue imposible llevar la cuenta de quién iba ganando o perdiendo, quién había jugado o el turno de quién era. Entonces la gente empezó a retirarse y tras un par de bares más, la sección vitoriana e Imanol subimos al baserri de la familia de éste último. José y yo, nos fuimos a la cama, no sin antes haber comido algo, claro está e Idoia y Estitxu tuvieron el valor de aguantar media hora más pie escuchando los chistes que contaba Imanol. A la mañana siguiente nos levantamos y nos fuimos a desayunar en el bar del argentino, que nos amenizó con anécdotas y susedidos de su infancia y donde sacamos varias fotos curiosas (veáse álbum de fotos Tolosa).
     
     
    Viaje explorativo a Arrasate / Esplorazio bidaia Arrasatera
     
    Fieles a la tradición de los últimos dos años, el pasado fin de semana, LA CUADRILLA no quiso perderse la fiesta más elegante de esta población guipuzcoana, a pesar de que la noche amenazaba lluvia y frío. Tras dejar los bártulos en casa de Itsaso y cenar, tanteamos el terreno de las txoznas y tras el primer contacto con los autóctonos en el baño (unos tipos que no podían creerse que bebiéramos cerveza y que Lorea llevara kalimotxo en una botella de cerveza), nos decidimos subir a la plaza del pueblo donde la orquesta nos entretuvo hasta el descanso, momento que aprovechamos para ir a un bar y mear. Mientras Estitxu hacía cola preguntándose si cuando llegara a la puerta ya sería ancianita, Lorea y la menda nos dimos cuenta de que nos habíamos infiltrado en una cuadrilla de porreros que durante todo el tiempo que estuvimos allí nos ignoró completamente. Cuando Esti regresó me tocó a mi esperar en la cola, donde conocí a tres especímenas que no hicieron más que despotricar contra los hombres y acusarles de machistas porque no se habían fijado en su peinado que les había costado un ojo de la cara, su maquillaje que les había costado un riñón y su ropa que les había costado el otro ojo y el otro riñón juntos. Yo me reía y decía que yo no me había gastado ni una tercera parte que ellas e intentaba decir algo en defensa de los hombres (sí, increíble, pero no creía que tuvieran razón) y un pobre chico que estaba por allí intentó decir algo, pero las tías gritaban tanto que era imposible. Una de ellas incluso me invitó a entrar con ella al baño con la excusa de que así tardábamos menos, para poder seguir "explicándome" su punto de vista mientras se sentaba en la taza sin tomar ninguna precaución higiénica previa. En fin, que salí de aquel baño horrorizada.
     
    De vuelta a la plaza nos encontramos con conocidos y conocidas varios y Esti y yo seguimos disfrutando de la orquesta mientras Lorea espantaba moscones varios: uno que le decía que era la más guapa de todas y que le ofrecía una espada de la Guerra de las Galaxias, otro que decía a ver si podíamos cuidar un ratito a su amigo etc. Cuando la orquesta terminó volvimos a las txoznas, no sin antes comer algo y conocer a un trío calabera, uno de los cuales era de Santoña pero estaba viviendo en Eibar e insistía en que quería coger el autobús para irse a casa, aunque eran alrededor de las cinco y no había autobuses hasta eso de las siete. De vuelta en las txoznas disfrutamos de la compañía de Arkaitz, amigo de Lorea, que una vez más nos hizo reír con sus bailecillos y demás. Finalmente, conseguimos reunirnos con Itsaso e irnos a casa a dormir.
     
    Al día siguiente, las tres marías nos despertamos pronto porque estábamos durmiendo en el salón, donde no había cortinas y como la gente venía a sentarse allí cuando se despertaba, acabamos todos y todas acampando en la sala, esperando a las que habían tenido la moral de quedarse de gaupasa y contando anecdotillas. A Esti le gustaron en especial las de un tipo que para mi parecer, aún estaba moña y las de su amigo, que tras tomar prestada una de nuestras esterillas, en vez de dormir sobre ella durmió debajo de ella.
     
     
    Viaje explorativo a Zaragoza / Esplorazio bidaia Zaragozara
     
    Tras la buena experiencia en Pilares del año pasado, decidimos repetir el viaje, así que el viernes pasado nos montamos en el autobús y para allí que nos fuimos Esti, Idoia, Iñigo-Gasteiz y la menda. El viaje fue animadillo, yo tenía que leerme unas cosillas para la universidad y en tres horas me dio tiempo entre foto y foto, risas y conversaciones varias. Nada más llegar Idoia nos llevó a velocidad de rally hasta el colegio mayor Cerbuna, porque la pobre tenía una urgencia. La intención era dejar los bártulos e ir a comprar algo para cenar ese día y desayunar y comer los dos días siguientes, pero claro, no pudimos, porque el viernes era festivo en Zaragoza, así que nos fuimos a cenar al griego y como nos quedamos con hambre, después nos metimos un buen helado entre pecho y espalda. Después fuimos a ver los conciertos de la Avenida de la Independencia. El primer grupo era malísimo, tan malo que ni siquiera recuerdo el nombre. El segundo fue TACO, nos gustó mucho y además el bajista se parecía a un amigo así que no paramos de sacarle fotos. Después vino DIOS SALVE A LA REINA, imitadores de QUEEN que realmente lo hacían genial, el cantante era igual que el difunto Freddie Mercury, con su bigotito y todo, vestía igual que él, con esos pantalones blancos y la chaqueta amarilla, se movía igual que él y cantaba igualito.
     
    Después de los conciertos nos acercamos al rollo y pasamos la noche en nuestros dos bares preferidos Atrio y De Vicio (y dos de los pocos a los que se podía entrar con Clara, que iba en silla de ruedas). En el Atrio conocimos a una cuadrilla de Málaga que volvimos a encontrarnos en el De Vicio y en una tienda a donde fuimos a comprar comida, y con los que intercambiamos direcciones de email y pintadas en los brazos. En el De Vicio conocimos también a unos navarros de Olazti y caimos en la cuenta de que es fácil reconocer a los chicos vascos y no es ni por su fisonomía, ni por su forma de vestir, ni por su acento, ni nada parecido, ¡sino porque muchos llevan bolso!
     
    La noche acabó con una borrachera descomunal de la menda a base de coronita con tequila y Spudnik que acabó con una llamada telefónica a Jose a las seis de la mañana y una llorera de aupa porque supuestamente la gente no me hacía caso. ¡Ah! También hubo un amago de ataque al corazón cuando llamé a la puerta del cuarto de Idoia  cuando me abrió, con cara de zombie y voz de ultratumba le pedí su mini cojín para usar de almohada. (Por cierto que al día siguiente Esti descubrió que en el cuarto que dormíamos nosotras había un hermoso cojín de dimensiones más grandes).
     
    El día siguiente nos lo pasamos básicamente durmiendo, yendo al super a por comida y comiendo y por la noche salimos de juerga. Una vez más, visitamos el Rollo y repetimos el Atrio y después la Concordia, otro bar que no estaba nada mal, donde nos pusieron algunas canciones de Fermín Muguruza y que tenía un hueco super guay en la pared para meterse a descansar pero que estuvo ocupado la mayor parte del tiempo. Esa noche culminó con una riquísima napolitana y una llamada de Jose totalmente borracho (como veís nos turnamos, cada día se emborracha uno y le da la chapa al otro).
     
    Al día siguiente fue levantarnos comer y salir hacia la estación. Coger el autobús de vuelta fue toda una epopeya. La estación de Zaragoza consiste en un garaje y una acera estrechísima donde se acumula la gente que llega hasta salir a la carretera, donde los autobuses aparcan como pueden entre la gente y en segunda o tercera fila. Nadie te informa de dónde sale tu autobús hasta que llega el chófer y se desgañita y después de la espera para dejar el equipaje y subirte al autobús (a veces amenizada por una paloma que caga en el billete de la pobre chica que tienes delante) tienes que esperar a que el resto de autobuses dejen pasar al tuyo. Menos mal que nos tocó un chófer muy majo que nos hizo reír diciéndonos que si necesitábamos algo se lo dijeramos, sobre todo que si teníamos frío no arrancáramos las cortinas para taparnos, como hizo un señor la semana pasada. En el peaje también hubo problemas con la tarjeta que si había pitado que si no y después pillamos un poco de atasco al entrar a Vitoria, pero al final "sólo" llegamos con media hora de retraso y nuestro taxista Jose acababa de llegar para llevarnos al hogar dulce hogar.
     
    Pues esto ha sido todo, tenéis fotos de los viajecillos en los álbumes y todos aquellos y todas aquellas que participáisteis en estas aventuras sabéis que podéis hacer aportaciones.
     
    Ba hau izan da dena, argazkiak albumetan dituzue eta bidaietan parte hartu duzuen guztiok badakizue oharrak egin ditzakezuela.
     
    July 17

    Viaje explorativo a Navarra (zona noroeste)

    Las tres marías decidimos que para celebrar que hace diez años que nos conocemos no bastaba con una cena, una comida y una juerga, había que hacer una salida de fin de semana y así fue que este fin de semana hicimos la salida de las tres salidas.
     
    Lo más difícil fue seleccionar la fecha porque había muchas festividades (San Juan, San Fermín, Santiago) y muchos planes de por medio, pero finalmente, conseguimos encontrar un fin de semana libre en nuestras apretadas agendas. Ya sólo quedaba decidir cuál sería nuestro destino geográfico (porque el otro, el futuro, nunca se sabe) y finalmente, nos decidimos por la zona noreste de Navarra por su cercanía, interés y accesibilidad. La idea era acampar en el camping de Lekunberri (ver mapa) y realizar diversas excursiones desde este campamento base.
     
    La hora prevista de salida era las cuatro de la tarde del viernes 14 de julio, pero por un pequeño problema mecánico (Aupa Esti! Ese coche aún ha de llevarnos a muchos sitios) se retrasó un cuarto de hora. Tras cargar todos los bártulos (increíble, pero cupieron todos) iniciamos nuestra marcha con un sol radiante, buena música (gracias a Lorea, que había grabado un maravilloso Pupurrí para el coche) y mucho ánimo. El viaje duró casi hora y media, no hubo mayores incidentes (estuvimos a punto de perdernos un par de veces, pero como todos los caminos conducen a Lekunberri, no pasó nada) y fue bastante divertido (hay algún vídeo por ahí, pero no sé si el público general podrá acceder a él).
     
    Cuando llegamos a Lekunberri encontramos el camping casi sin problemas (nos lo pasamos de largo porque Estitxu se empeñó en que aquello no podía ser el camping) y nos instalamos en un pis pas. Después nos acercamos hasta la oficina de turismo, donde nos atendió una chica muy maja casi fuera de hora y dimos una vueltica (como dirían los navarricos y las navarricas) por el pueblo
     
    Después de cenar y charlar un rato decidimos acostarnos pronto para madrugar al día siguiente y hacer un montón de cosas y ahí empezó nuestra verdadera pesadilla. Nuestra plaza estaba justo al lado de unos bungallows donde había toda una familia (unas dieciseis personas) que estuvieron armando jaleo hasta bastante tarde. De hecho, cuando los niños y niñas y los abuelos y abuelas se acostaron, los padres y madres estuvieron dándole a la botella y hablando como si estuvieran sordos o cada uno en la punta de un monte y claro, algún vecino, harto ya porque ni él ni su familia podían dormir fue a decirles que bajaran el tono de voz. La verdad es que el aviso no sirvió para nada y la escena se repitió un par de veces y de las buenas palabras se pasó a los insultos y tras mucho "A mí no me hables así" y "Te voy a romper la cabeza" y otras barbaridades que omitiré, creo que incluso se llegó a las manos (digo creo, porque nosotras, por si acaso no salíamos de la tienda pero oíamos todo) y finalmente, hacia las tres o las cuatro de la madrugada, parece que cesó el combate.
     
    Lorea, la más lista, se había llevado tapones y pudo dormirse algo, a mí me pudo el agotamiento de toda la semana y tras el primer asalto me quedé dormida, pero Esti se llevó la peor parte y apenas durmió. Así que al día siguiente, nos levantamos más tarde de lo previsto y un poco cansadas, pero no dejamos que esto fastidiara nuestros planes.  Primero estuvimos en la zona de Astitz y subimos a un mirador desde donde pudimos contemplar la Sierra de Aralar. Después de dar una vueltilla por allí y tener nuestro primer contacto con la fauna autóctona (básicamente saltamontes, moscas, tábanos, mariposas e insectos varios) bajamos a la cueba de Mendukilo (http://mendukilo.com). Tras dar un paseo por el recorrido botánico y aprender a diferenciar las hayas, del acebo, los robles etc, almorzamos y vimos un interesante vídeo acerca de la Sierra de Aralar y después un simpático guía nos llevó al interior de la cueva y nos explicó las diferentes formaciones geológicas (estalactitas, estalagmitas, coladas etc) que allí había.
     
    Tras esta excursión volvimos al campamento base donde una vez más nos cruzamos con el campinero (palabra inventada por la menda siguiendo las reglas lingüistíco-matemáticas de Iñigo de Anoeta) que nos hizo reír con alguna de sus bromas, que han sido habituales durante toda la estancia. Después de un refrescante y rápido baño en la piscina del camping decidimos comer y tumbarnos a la bartola un buen rato a la espera de que el calor no fuera tan intenso y finalmente, hacia las cinco y media de la tarde, alquilamos unas bicis en el camping mismo y nos pusimos en marcha. Hicimos unos 16 kilómetros (entre la ida y la vuelta) siguiendo las antiguas vías del tren. Tuvimos que atravesar un par de túneles (algunos con luz - veánse las fotos que colgaré en breve- y otros sin ella -imaginaros el cague-), subir alguna que otra cuesta y luchar contra los incansables insectos, pero conseguimos volver al camping sin lesión alguna en dos horas. Tras una revitalizante ducha decidimos acercarnos a Leitza (pueblo de pilotaris como Barriola) para ver el pueblo y tomar algo. Allí, la menda se encontró con dos amigas de la uni que se sorprendieron mucho de verla por aquellos lares.
     
    Cuando volvimos al camping, cenamos y rezamos para que nuestros vecinos decidieran portarse bien esa noche y nos acostamos (unas antes que otras, para cuando Esti y Lorea volvieron de hacer el fregado la menda ya estaba durmiendo a pierna suelta). Esa noche pudimos bastante mejor porque los vecinos se comportaron bastante, aunque Estitxu decidió ponerse trozos de pañuelos de papel en las orejas a modo de tapones.
     
    El domingo pudimos madrugar algo más que el día anterior y tras levantar el campamento y despedirnos de nuestro amigo campinero, nos dirigimos a Iribas, pueblo del que partía la senda para ver el nacedero del río Larraun, que en esta época del año está casi seco. Aún así, pudimos disfrutar del paisaje y de un buen almuerzo y Esti y Lorea sufrieron alguna que otra picadura de ortiga y de un insecto aún no identificado (la menda, por increíble que parezca, ya que siempre se lleva el premio gordo en este aspecto, llegó a Vitoria sin picadura alguna).
     
    Hacia el mediodía bajamos al pueblo de Betelu (sí, donde se embotella el agua mineral natural) y nos bañamos en el río donde el agua estaba tan fría que te cortaba la respiración. Después, decidimos que en vez de volver hacia atrás, podíamos volver a Vitoria pasando por Tolosa y así parar allí a comer y quedar con los amigos de Anoeta. Así fue y tras unos bocadillos, unos cuantos cacharros y alguna que otra conversación digna de ser copiada en este blog (cuando me las recuerden prometo ponerlas en Conversaciones XI), las tres marías iniciaron su viaje de regreso a Vitoria, esta vez sin confusión alguna, con la música un poco más baja, el cuerpo un poco más cansado pero contentas tras este intenso fin de semana.
     
    Y como "Fin han de tener las cosas" o lo que es igual "Omnia finem habent" o lo que es lo mismo "Everything has an end" o lo que es casi igual "Goiz edo berandu, munduak azkena behar du", hasta aquí la crónica del viaje explorativo a Navarra (también conocido como "El fin de semana del bikini").
     
    Aquí tenéis algunas de las mejores fotos del fin de semana por cortesía de Esti y Lorea, podréis encontrar más en la carpeta de Viajecillos, excursiones etc.
    February 06

    Viajes explorativos a Zaragozá

    Como es lunes, tengo poco trabajo y aún me queda una hora en este despacho al que no puedo llamar cuchitril porque cumple las normas mínimas de higiene y seguridad laboral (no como el zulo en el que estaba antes), voy a contaros que este fin de semana he hecho un corto viaje a Zaragozá (léase con acento maño, que hace más gracia) para visitar a mi hermana. Intentaré poner las fotos de este viaje y del viaje anterior que hice con Esti allá por octubre para que ilustren esta resumida crónica de nuestras breves exploraciones por aquellas tierras.
     
    Me saltaré los previos sobre el viaje, que por lo general suelen ser de dos tipos: 1. Nerea viaja acompañada = Nerea no para de rajar en todo el viaje y más de la mitad del autobús se acuerda de toda su familia y antepasados. 2. Nerea viaja sola = Se pasa el viaje leyendo, viendo la mierda de peli que ponen en el vídeo, escuchando música mientras mira por la ventana intentando aparentar tener reflexiones muy profundas o las tres cosas a la vez, o ninguna de las mencionadas anteriormente porque Nerea tiene hambre y se mea y no puede pensar en nada más que en lo despacio que pasa el tiempo cuando viajas en autobús. Existe el tipo 3, que es cuando en el autobús ocurre algo realmente interesante, pero este caso no se ha dado nunca y no existen pruebas científicas que demuestren que exista, por lo tanto, concluímos que es un mito inventado por algún novelista de ficción.
     
    Aunque no era el objetivo principal, porque el objetivo principal era ir a darle el coñazo a mi hermana, en estos dos viajes pudimos admirar los preciosos monumentos histórico-artísticos (La pilarica, la Seo, la Aljafería...), apartado que no tiene mayor interés porque es un coñazo contar este tipo de cosas.
     
    Así que vamos a la parte interesante, oséase, a cuando nos integramos en la sociedad maña de la forma más sencilla, habitual y natural, es decir, saliendo de juerga. En estos periodos de integración hicimos descubrimientos que cambiaron nuestras vidas para siempre.
     
     En el primer viaje descubrimos un bar fantástico llamado Atrio donde pasamos gran parte de la noche del viernes (hicimos una breve incursión en algún que otro bar pero salimos espantadas por el regetón y un montón de adolescentes salidos y salidas). En este bar conocimos un maravilloso grupo llamado Los gandules, que hace las mejores versiones de canciones famosas que hayáis oído nunca, así que ya estáis descargandoós sus canciones y haciendo risoterapia, que estáis muy estresados/estresadas y os hace falta. Por cierto, para los/las que no lo sepan, la palabra gandul tiene varios significados que son los siguientes según la RAE (Real Academia Española, para los que tienen problemas con las siglas, como yo):
     
    gandul1.
    1. m. Col., C. Rica, Cuba, Hond., Nic. y P. Rico. guandú.
    2. m. Cuba y P. Rico. Semilla de esta planta.

    gandul2, la.
    (Del ár. hisp. ḡandúr, truhán, este del ár. clás. ḡundar, mimado, y este del persa gundār, de un color particular).
    1. adj. coloq. Tunante, holgazán. U. t. c. s.
    2. m. Individuo de cierta milicia antigua de los moros de África y Granada.
    3. m. Individuo de ciertos pueblos de indios salvajes.
     
    Pa los que no sepan qué coño es la planta mencionada en la primera entrada, la RAE dice:

    guandú.

    1. m. Col., C. Rica, Pan., P. Rico y Ven. Arbusto de la familia de las Papilionáceas, de unos dos metros de altura, siempre verde, con ramas vellosas, hojas lanceoladas, verdes por encima, pálidas por el envés, que sirven de alimento al ganado, flores amarillas y fruto en vainas vellosas que encierran semillas, pequeñas y son muy alimenticias, aunque algo duras.

     
    Y me niego a mirar qué narices es una planta Papilionácea, porque mi curiosidad no da pa tanto. Bueno ahí queda eso, para que os culturicéis un poco, que no os va a sentar mal.
     
     
    Vayamos con el  segundo viaje, en el que  hemos descubierto que los maños consumen una bebida autóctona a la que denominan cerveza y que etiquetan con el nombre de Ámbar, pero que está bien lejos de parecerse al preciado liquido ambarino extraído de la cebada. Este descubrimiento nos llevo a otra cadena de descubrimientos: 1. además de beber esa porquería los zaragozanos ignoran la existencia de maravillosas cervezas como Voll-Damm, Keler o San Miguel 2. el universo cervecero zaragozano sólo llegó hasta el descubrimiento de la Heineken 3. para compensar todo lo anteriormente dicho, que es mucho, los zaragozanos disponen de una magnífica bebida denominada Spuntnik que se compone de cerveza y vodka y que está buenísima.  Para los que se extrañen ante tan singular nombre, me he documentado un poco (como se nota que me aburro, ¿eh?):
     

    En la mañana del 4 de Octubre de 1957 el mundo recibió una de las noticias más impactantes del siglo XX: por primera vez en la historia de nuestra civilización se logró enviar un artefacto al espacio exterior. El nombre del aparato enviado era Sputnik I que se convirtió en el primer satélite artificial creado por la humanidad. Lo increíble era que dicho satélite alcanzaba a duras penas el tamaño de un balón de básquetbol y pesaba sólo 183 libras, alcanzando orbitar una elíptica alrededor de nuestro planeta en 98 minutos. El impacto que tuvo el Sputnik sobre el desarrollo tecnológico en el resto del siglo XX es más que importante: se inició la carrera por el espacio que tendría su culminación a fines de la década de los 80´s. La entonces Unión Soviética había vencido a los Estados Unidos de Norteamérica en la lucha por colocar el primer satélite artificial, ahora la meta era ver quién colocaba al primer ser vivo en el espacio.

    El que quiera saber más que vaya a la enciclopedia, que es ese montón de libros ordenados alfabéticamente por las letras que hay en sus lomos y que están cogiendo polvo en la balda del salón o que lo mire en internet, que ahí esta todo, menos lo que censura el gobierno de China, el de EEUU, el de.... Para los gandules (gandulas todos sabemos que no hay, aunque la RAE acepte la denominación): http://www.cosmopediaonline.com/sputnik.html  y  ésta en inglis pitinglish: http://history.nasa.gov/sputnik/

    Bueno y después de esta maravillosa lección de historia-espacial, deciros que los detalles más escabrosos de estos viajes, es decir, sexo duro,  hostias varias  y demás, os las contaremos en vivo y en directo, porque no queremos causar un escándolo público y porque seguro que estáis cansadas/cansados de tanto leer porque normalmente no leéis más que la caja de los cereales.

     

    ¡Qué no! Que os lo cuento, porque sé que lo estáis deseando.

     

    En el segundo viaje, mi hermana me abrió los ojos y me demostró que en Zaragoza hay vida más allá del Atrio y sin tener que ir hasta el Casco Viejo que debe ser de lo más pijo. El atrio está en una zona que se llama el Rollo, no tengo ni p... idea de por qué se llama así  y en esta zona descubrimos otro par de bares decentillos de cuyos nombres no me acuedo muy a mi pesar. El único  nombre de bar que recuerdo, aparte del Atrio es Dvicio (entendéis por qué no me ha fallado la memoria en este detalle, ¿no?), un peazo bar en el que ponían muy buena música y que tenía unos camareros muy majos y una camarera que estaba bastante buena, pero a los que no les quedaban pegatinas que queríamos llevarnos para Gasteiz para pegarlas por ahí (leáse en cualquier lugar inoportuno).

     

     Siguiendo a nuestra guía  (osea, mi paciente hermana),  conocimos también el Z, bar a medio camino entre el Rollo  y  la ciudad universitaria (vaya a usted a saber su hubicación exacta), donde el viernes noche vivimos una tórrida historia de amor. Llevábamos allí unos pocos minutos (es decir, justo justo había pedido algo de beber y ni siquiera le había quitado la etiqueta a la botella aún), cuando se nos acercó un tipo, con pelos y cara de loco, y mi escupió "¡Guapa!" a la cara y se fue por donde vino como un rayo. Nosotras flipamos lo justo, porque tenemos una experiencia muy amplia en el tema de los borrachos, pesados, frikis, locos, sicópatas, acosadores  etc.

     

    Al cabo de unos segundos el loco en cuestión (no recuerdo su nombre, aunque estoy segura que en algún momento nos lo dijo) volvió y se dedicó a piropearme asegurando que era la mujer más bella del mundo y que me amaba eternamente, para siempre, un día y llegó incluso a pedirme que me casara con él. Yo, con mi habitual amabilidad y tacto, le dije que estaba borracho y que no hay mujer fea, sino cubata de menos y que además, estaba ofendiendo a mi hermana. Por supuesto, el tipo no se creyó que éramos hermanas y tras demostrárselo enseñándole nuestros respectivos DNI (atención chicas, jamás hagan esto por su propia cuenta y riesgo los efectos  pueden ser áltamente perjudiciales y peligrosos), va el tío y le dice a mi hermana que sí, que seremos hermanas pero que yo soy más guapa.

     

    Bueno, resumiendo, que todas las conversaciones que tuvimos con aquel tipo que iba y venía, trataron sobre mi belleza, con lo cual, mi hermana tuvo que acabar más que harta y yo con una dosis extra de autoestima y se terminaron cuando el tipo se fue al baño y no regresó, esperamos que porque se había caído por la taza y no porque hubiera encontrado un nuevo objeto de deseo y alabanza.

     

    Antes de acabar quiero decir un par de cosas, o tres:

    1-Los amigos y amigas de mi hermana del Cerbuna y sus respectivos y respectivas son  p... madre, un saludo para todos y todas: Clara, Amaia, Lorena y Cacho, Puy y Miguel, Carmen... y los que se me olviden.

    2-En Zaragoza hay gente genial y con mucho acento maño como Laura y su hermano Luis, adictos a los Kebabs como consecuencia de una breve estancia en Berlín (igual que la menda). ¡Un saludo!

    3-Para todos los tíos imbéciles que no se hayan dado cuenta: Mi hermana es más guapa y más maja y es super buen partido, maite zaitut potxolita!

     

    Creo que ahora sí, he contado todos los detalles, así que, ¡hasta la próxima!