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    November 26

    Recital 26-11-08


    BREVEDAD 

    Imagino historias enanas entre las tostadas del desayuno

    Leo historias mínimas en el autobús, de camino al trabajo.

    Invento historias hiperbreves de vuelta a casa, mientras camino.

    Imagino historias cortísimas bajo el agua de la ducha.

    Leo historias minúsculas sentada en la taza del váter.

    Invento historias supercortas sobre la almohada antes de que el sueño me invada.

     

    ¿Es acaso el tiempo tan breve y mi vida realmente tan corta?

     

     

    EN MI CABEZA

    En mi cabeza hay historias de niños que ríen, mujeres que gritan y hombres que lloran; días que se acaban, noches que empiezan, tiempos que pasan y objetos que desaparecen; recuerdos que vuelan, músicas que callan, predicciones que no se cumplen y cartas que nunca llegan; escritores que no escriben, ojos que no lloran y corazones que no sienten… y después, después, después… después… después estoy yo.

     

     

    PEQUEÑA

    Soy un cuerpo pequeño: pequeña cabeza, pequeño rostro, pequeños pies, pequeñas piernas, pequeños brazos, pequeñas manos...

    Pequeñas manos incapaces de hacer grandes cosas. Pequeñas manos incapaces de alcanzar grandes metas. Pequeñas manos incapaces de mover grandes piedras.

    Pequeñas manos cogiendo piedras pequeñas.

    Pequeñas piedras han hecho caer grandes muros y grandes hombres. Pequeñas manos han hecho perder grandes imperios y grandes guerras.

     

    RESISTENCIA

    Leo. Me leo. Pero somos tan distintas. Ésa que escribió soy yo y ésta que lee soy yo, pero no somos la misma. Ésta que escribe soy yo y ésta que lee soy yo también, pero no somos la misma.

    Estoy fuera de mí, y sin embargo, no puedo salir. La vida me dice que calle, pero yo quiero gritar. La vida me tapa la boca, pero yo aún tengo la palabra.

     

    DESESPERACIÓN

    Cuando era pequeña, temía al oscuro hueco de debajo de mi cama, a los profundos desagües a los que no veía el final, a los armarios sin fondo aparente, a los pasillos interminables… a todo aquello que parecía no tener fin.

    Ahora tengo miedo del tiempo perdido, de los amores fracasados, las amistades pasadas, las historias demasiado breves y de la vida tan corta.

    Nadie me dijo entonces que al otro lado hubiera algo. Tampoco nadie me lo dice ahora.

     

    LA HIJA DEL CLARINETISTA

    (The Blowers Daughter - Damien Rice)

     

    I

    Cuando mi madre se fue, él no abandonó la música. De hecho, se centró en la música más que nunca. Los críticos decían que parecía como si de repente algo se hubiera despertado en él, una genialidad oculta hasta entonces.

    Así es como aprendí que la desesperación puede sacar lo mejor de ti.

    II

    Él jamás tocó para ella, ni antes ni después de que se fuera. Pero cuando se marchó, él tocaba para demostrar que era la música y no ella lo que hacía que se mantuviera en pie.

    Así fue como descubrí que la desesperación puede sacar lo peor de ti.

     

    POR LA MAÑANA

    Me gusta despertarme por la mañana con el ruido del agua de la ducha e imaginarla caer sobre tu pelo, tu cabeza, tus hombros, y oír tus cantos desafinados.

    Me gusta quedarme un rato en la cama mientras te oigo canturrear en la cocina fregando los platos, moviendo las cosas de un sitio a otro, abriendo y cerrando armarios.

    Me gusta levantarme y que la casa entera huela a pan tostado y a café recién hecho y que los cristales de las ventanas estén cubiertos de vaho por el contraste de temperatura entre el interior y el exterior.

    Y me gusta cuando medio dormida aún me asomo al pasillo y tú te despides con un fugaz beso y un “¡Qué tengas un buen día!".

    Me gusta porque sé que falta menos para que sea cierto.


    X e Y

    Yo, dos veces yo, dos veces mujer.

    Tú, una vez tú y otra vez yo.

    Yo, que siempre fui la primera.

    Tú, que siempre dijiste haber sido el primero.

    Yo, donde tú estuviste antes de ser tú.

    Tú, que antes fuiste yo.

    Yo, dos veces mujer, dos veces yo.

    Tú, una vez yo y otra vez menos yo.

     

    IDEARIO

    Porque soy ecologista aunque consumista; feminista y machista a veces, sexista casi siempre; capitalista a menudo, socialista y/o comunista a ratos, pero anarquista mayormente; de izquierdas cuando puedo, pero de centro y de derechas cuando quiero y fascista diariamente; idealista en los ratos libres, mileurista sociológicamente, escapista literariamente, pesimista oficialmente y optimista-realista extra-oficialmente; tremendista para los ricos y clasista para los pobres, racista para los extranjeros, etnicista para los antropólogos y globalista para los locales.

    Y porque sé y no sé quién soy, y porque soy todo y nada a la vez, y porque aunque quieras y lo creas, no puedes etiquetar mi cuerpo, mi mente y mi alma y ponerme en venta en tu escaparate.

     

    GÉNESIS

    Es cierto que Dios creó el mundo en siete días, que dividió el cielo y la tierra, y la noche y el día, y que creó la vida y vio que todo era bueno.

    Y es cierto que al sexto día Dios creó al hombre y a la mujer y les ofreció todo lo que había sobre la tierra.

    Y al séptimo día Dios vio que el hombre y la mujer eran malos, que el odio, la avaricia, la maldad, el rencor, el egoísmo y otros muchos malos sentimientos llenaban sus corazones. Pero como era su más preciada creación, Dios perdonó al hombre y a la mujer una y otra vez, y otra vez, y otra vez...

    Pero aunque la bondad de Dios es infinita, su paciencia es finita y, tras miles de años de destrucción, a Dios se le agotó la paciencia y eliminó al hombre y a la mujer, sus más preciadas creaciones, de la faz de la tierra.

    Y, por fin, tras siglos de insomnio, Dios descansó.


    ESPERA I

    (Manual de instrucciones)

    1. Si la espera es breve no hace falta nada. Se cuenta: uno, dos, tres, cuatro... sesenta. Ya está, un minuto.

    2. Cinco minutos pueden pasar rápido:

    a) limpiarse las uñas

    b) sonarse la nariz

    c) atarse los cordones

    d) quitarse una pelusa del jersey

    3. Un cuarto de hora no es largo si hay algo que mirar:

    a) niños jugando al balón

    b) un perro persiguiendo a otro

    c) un escaparate interesante

    d) una monja paseando

    4. Si la espera se alarga hay que hacer uso del material almacenado:

    a) ensoñaciones

    b) ideas disparatadas

    c) recuerdos vagos

    d) sensaciones extrañas

    5. Si la persona a la que se espera se demora hace falta una buena dosis de compañía:

    a) alguien que habla sobre el tiempo

    b) una discusión de pareja

    c) el ciudadano nunca conforme con nada

    d) un cantante espontáneo

    6. Si la espera se extiende más allá de la esfera del reloj hará falta un calendario donde marcar los días que pasan, o los que faltan.

    7. Cuando la primera hoja del calendario cae y le siguen tantas que se pierde la cuenta, la espera no es más una espera, se ha convertido en tortura.

     

    ESPERA II

    (Crónica)

    En el desierto de Argelia, el tiempo no importa, pasa desapercibido, no hay relojes que lo midan:

    El sol no cambia de posición en un minuto, su sombra tarda horas en desplazarse sobre la arena.

    Los alimentos, el agua y las medicinas tardan días en llegar; las cartas, los libros, la ropa, los juguetes… meses.

    Los niños y niñas que se fueron al extranjero a estudiar tardarán años, lustros, incluso décadas en volver.

          El pueblo saharagüi, 25 años después, aún en el destierro, sigue viviendo en sus jaimas[1] y guardando sus pertenencias en baúles, porque aunque el tiempo desvanezca la espera, no puede borrar la memoria ni la esperanza del regreso.

     

    ESPERA III

    (Poema)

    Un segundo:

    abrir y cerrar los ojos.

    Un minuto:

    un beso, una mirada.

    Una hora:

    palabras, palabras, palabras.

    Un día:

    que no se acabe, por favor.

    Una semana:

    te voy a echar de menos.

    Un mes:

    ¿por qué no vuelve?

    Un año:

    hace tanto tiempo de eso.

    Una vida:

    hay tantas cosas que creo haber olvidado.

    Una eternidad:

    el que espera desespera.

     



    [1] Tienda de campaña de los árabes nómadas.



    November 30

    Recital 24-11-06 / Emanaldia 06-11-24

     

    ÓBITO 

    En frente de mi casa vivía una señora mayor que tenía un perro viejo, cojo y feo como ella. Lo sacaba a pasear todos los días y alguna vez, al acercarme a saludarles y charlar un rato, oí como ella le hablaba al perro como si fuera una persona y entendiera todo lo que le decía.

    Por las noches, cuando me acostaba pensando en mis cosas y en mi gente, a menudo pensaba en ella, en lo sola que debía sentirse, en que sólo tenía a su perro viejo, cojo y feo… y me preguntaba qué ocurriría cuando uno de los dos muriera, ¿qué sería del otro?

    Ayer, me encontré con la vieja y el chucho no iba con ella. Quise preguntarle si le había ocurrido algo al perro, pero la vi tan contenta y habló tanto que se me olvidó.

    Por la noche, cuando bajé la basura y fui a depositar la bolsa sobre otras que ya había allí, vi que por una de ellas que había quedado medio abierta asomaba el hocico de un perro viejo, cojo y feo. Estaba muerto.

    A ella se la ha llevado una ambulancia esta misma mañana.

     

    LA CHICA AZUL

    La chica de azul se llama Mar y tiene una existencia completamente azul.

    La chica de azul se pasea por el azul pasillo de su casa azul con unas mallas azules muy apretadas, dándose palmaditas en su culito azul.

    La chica de azul se sienta en su sofá azul con un libro azul y lee letras azules mientras come azules gominolas.

    La chica de azul se da baños de espuma azul en su azul bañera mientras escucha música blues.

    La chica de azul lleva una vida azul y es azulmente feliz.

    Pero la chica de azul no corre las azules cortinas de sus azules ventanas si el cielo azul no amanece totalmente azul.

    La chica de azul no tiene mascota pues su lorito azul se murió porque no había alpiste azul para alimentarlo.

    La chica de azul no recibe visitas azules porque se le estropeó su teléfono azul y no puede hacer llamadas azules a sus azules amigos y amigas.

    No, la chica de azul nunca sale de su casa azul porque hace tiempo que perdió sus gafas azules y sin ellas, allí fuera, todo es extraño, diferente y completa mente multicolor.

     

    CAJAS

    Yo, igual que mi amigo Rafa, hago cajas. Pero las mías no son negras. Las cajas que yo hago son de diversos colores, formas y tamaños. Hago cajas a medida porque hay cajas diferentes para cada persona.

    Cuando un cliente entra en mi taller, sólo me hace falta echarle un vistazo para saber qué tipo de caja necesita.

    Lo mismo me pasa cada vez que conozco a alguien, no puedo evitar pensar: Esa chica necesita una caja hexagonal de tamaño grande con dos lados negros, dos grises y dos marrones para meter todas sus tristezas, y otra pequeña de color verde para la esperanza, aunque tendrá que ser de esas que pueden ampliarse porque le va a hacer falta.

    Sí, el mío es un oficio muy interesante, sólo hace falta un poco de psicología, don de gentes y unas manos hábiles.

    Pero tengo un problema, hay una caja que no puedo construir. Cada vez que me pongo a pensar en cómo hacerla se me ocurre que debería ser redonda, y triangular, y cuadrada, y hexagonal, y octogonal, y amarilla, y naranja, y roja, y morada, y grande, y mediana, y pequeña…

    Es imposible, inconcebible, inexplicable, pero no consigo imaginar una caja para mí.


     

    CEREZAS

    Las cerezas son rojas y redondas.

    Yo cuento las cerezas: dos, cuatro, seis…

    Si metes cerezas en un cuenco con agua, salen salpicadas de pequeñas gotitas que puedes secar con un trapo para que su piel reluzca aún más.

    Yo cuento las cerezas: ocho, diez, doce…

    Si te cuelgas en cada oreja dos cerezas de ésas que tienen los rabitos unidos, parece que llevas unos bonitos pendientes.

    Yo cuento las cerezas: catorce, dieciséis, dieciocho…

    Si te metes dos cerezas en cada carrillo, parece que tienes mofletes de payaso y apenas puedes hablar.

    Yo cuento las cerezas: veinte, veintidós, veinticuatro…

    Si te pasas una cereza suavemente por los labios, puedes atraer la atención de la persona que te gusta e insinuarte.

    Yo cuento las cerezas: veintiséis, veintiocho, treinta…

    Si te comes una cereza, puedes quitarle la piel y masticarla, dejar que la pulpa se deshaga en tu lengua y después, puedes chupar el hueso todo el tiempo que quieras.

    Yo cuento las cerezas: treinta y dos, treinta y cuatro, treinta y seis…

    Hay muchas cosas que puedes hacer con las cerezas, yo sólo las cuento, así que deja de robármelas del plato, ¡qué pierdo la cuenta!

     

    CONTRADICCIÓN 

    Todo el mundo sabe que el amor es ciego y quizá sea por eso que hay ojos que se enamoran de legañas. Y luego pasa lo que tiene que pasar, que bien sufre quien bien ama, porque casi siempre, quien bien te quiere bien te hará sufrir, aunque debería ser al revés: quien te quiere bien te tratará bien.

    Pero por suerte, o por desgracia, amor con amor se cura, porque como decían los romanos: Nullis amor est medicabilis herbis (No hay medicina que cure el amor), ni el desamor; y, al fin y al cabo, amores nuevos olvidan viejos, a pesar de que quien bien quiere tarde olvida.

    Y quizá por eso, enamorado y loco, lo uno es lo otro y como del loco al airado no hay un palmo, todo es lo mismo, y ocurre que entre amar y aborrecer poco trecho suele haber; y a pesar de ello, o por ello, los amores reñidos son los más queridos.

    Y aunque al final el amor todo lo vence, casi siempre ocurre que los amorosos juramentos se los lleva el viento, ¿porque qué es el amor más que una eterna contradicción?


    INEVITABLE

    Viajaba en uno de esos autobuses que parecen caracoles gigantes. El paisaje se deslizaba ante los ojos, que no veían nada.

    -No quiero ser la octava o décima persona que te rompa el corazón.

    -Es inevitable, mi corazón es de cristal y tú tienes un martillo en la mano.

     

     

    REGRESO

    Te fuiste. Te marchaste sin avisar y sin despedirte.

    Durante días, semanas y meses esperé a que volvieras, a que llamaras, a que me escribieras una carta, a que me mandaras un mensaje en una botella.

    Pero no lo hiciste, y hoy, justamente hoy, he recibido una postal.

    Aparece un paisaje de montaña idílico, y una ciudad moderna y ajetreada, y un viejo castillo medio en ruinas, y un puente de piedra sobre un caudaloso río.

    Y en el reverso, reconozco tu caligrafía limpia y cuidada en las dos únicas palabras que hay escritas: Te añoro.

     

     

     

    DEITU EZ DIDAZULAKO

    Gaur ez didazu deitu.

    Gosariko laranja zukua garratz zegoen eta kafeak mingaina erre dit..

    Ta ez didazu deitu.

    Kalera atera naizenean euria ari zuen, autobusak ihes egin dit eta auto batek lokatzez zipriztindu nau.

    Ta ez didazu deitu.

    Berandu iritsi naiz bulegora, ez nuen lan egiteko gogorik eta zure izena bihotz arrosa kurtsien barruan idazten pasa dut goiza.

    Ta ez didazu deitu.

    Ogitartekoa etxean ahaztu zait eta bazkaldu gabe geratu naiz, parkean maitemindu bikoteei inbidiaz begira.

    Ta ez didazu deitu.

    Arratsaldean orduak astiro igaro dira, motelegi mugitzen ziren erlojuaren orratzak.

    Ta ez didazu deitu.

    Gauean ez nuen inorekin egoteko gogorik eta etxean mozkortu naiz bakar-bakarrik.

    Ta ez didazu deitu.

    Ez, gaur ez didazu deitu eta oheratu naizenean zugan pentsatu dut, suminduta. Negar malkoak neuzkan begietan, irteteko prest, baina ez dut negarrik egin deitu ez didazulako.




    OLVIDO

    Mi barrio fue, en otro tiempo, un barrio obrero de las afueras de la ciudad, uno de esos barrios de ennegrecidos ladrillos rojos que hay en todas las ciudades.

    La mayoría de la gente de mi barrio llevaba toda la vida allí, excepto los más ancianos y las más ancianas, que habían emigrado del campo hacía tanto tiempo que ni siquiera podían recordarlo.

    El barrio estaba cerca de las grises fábricas de hormigón y todas las mañanas, la gente del barrio iba allí y sudaba sueños y esperanzas a cambio de un fajo de billetes.

    Los niños y las niñas jugaban con los charcos y las piedras de las calles sin asfaltar hasta que tenían suficiente fuerza para ponerse a trabajar.

    Y así pasaban los días, los meses, los años. La gente nacía, vivía y moría. Las cosas eran como siempre habían sido o, al menos, eso era lo que se decía.

    Un día apareció una palabra nueva escrita en las sucias paredes de los edificios del barrio. Los que sabían leer la retenían en la memoria y se la susurraban a sus amigos, familiares, vecinos y conocidos.

    La palabra se hinchó y se hinchó hasta que reventó y se convirtió en grito.

    Entonces llegaron ellos, con sus pistolas y sus fusiles, con sus trajes oscuros y sus botes de humo gris. Llegaron en silencio y silenciaron la voz del barrio con el ruido de sus proyectiles.

    Mi barrio ya no es un barrio obrero de los suburbios. Sigue estando un poco a las afueras, pero ahora hay médicos, abogadas, profesores, barrenderas, peluqueros, enfermeras y, por supuesto, también obreros y obreras, aunque ya no se les llama así.

    Sigue habiendo casas de ladrillo rojo, pero limpiaron el negro humo que los ensuciaba y se llevaron las fábricas a lugares más periféricos, a los polígonos industriales.

    Los niños y las niñas del barrio ahora juegan en las aceras de las calles que asfaltaron y pintaron de verde para tapar la sangre de los muertos y corretean por el parque que construyeron sobre las tumbas donde enterraron los cadáveres.

     

    Poema dedicado a los trabajadores asesinados en Vitoria-Gasteiz el 3 de marzo de 1976

    ¡No hay olvido!

     

    March 24

    Recital 23-03-06

    TESORO

     

    Después de tantos meses cautivo, mi corazón vuelve a ser libre. Ahora es mío otra vez y puedo hacer con él lo que se me antoje.

    Y sin embargo, no sé qué hacer.

    No sé si forrarlo de gomaespuma para dejarlo mudo y sordo.

    No sé si abrirlo de par en par y dejarlo así, desnudo.

    No sé si encerrarlo en un cofre de oro y tirar la llave al mar.

    No sé si pincharlo con unas agujitas y dejar que la sangre corra hasta que se vacíe.

    No sé si dárselo a otro, no sé a qué otro dárselo.

    Pienso que de momento me lo quedaré sólo para mí.

     

     

    AMOR

    Tenías razón, mi vida, se nos rompió el amor de tanto usarlo. Y ahora voy encontrándome sus pedacitos a cada paso, y no puedo evitar llorar pensando que ya no puedo amarte como te he amado. Y me pregunto qué pasará cuando terminemos de recoger todos los pedazos, yo los míos y tú los tuyos.

    Dicen que la energía ni se crea ni si destruye, que sólo se transforma.

     

     

    TQ

    No puedo pensar con claridad. No puedo sopesar los pros y los contras con objetividad. Dos palabras, dos iniciales dirigidas a mí me turban la mente, me enredan el pensamiento: TQ.

     

     

    COBARDÍA

     

    No, no me atrevo a cerrar la puerta. Ni a vaciar los armarios y los cajones llenos de tu ropa. Ni a hacer la cama que aún huele a ti. Ni a apagar la radio sintonizada en tu emisora favorita. Ni a cerrar tu libro preferido abierto sobre la mesilla. No, no me atrevo. Llevo años sin atreverme a abrir esa carta que dejaste sobre la mesa.

     

     

     

    DEMASIADA REALIDAD

     

    Estoy deprimida. Hace días que no puedo dormir. Bueno, dormir sí duermo, pero es un dormir intranquilo, plagado de sueños e imágenes confusas que no recuerdo al despertar y que me dejan una sensación desagradable en el cuerpo.

    Me gustaría hacerme un porro o beberme un par de cervezas y que me invadiera el sueño pesado y artificial de la droga. Pero no se puedo huir de la realidad y además, no quiero evadirme, ya lo he hecho demasiadas veces.

    Pero, ¿cómo afrontar la vida? ¿Cómo dar la cara a la realidad cuando hasta los sueños están contaminados de ella?

    Claro, un descontaminador de sueños. Eso es lo que necesito. ¿Cómo no se me había ocurrido antes?

    Pero, ¿dónde buscarlo? No en los sitios habituales, eso seguro, no puede estar en los sucios garitos que frecuento, ni en las estrechas callejuelas que recorro, ni en los oscuros parques que cruzo, ni siquiera en los húmedos y polvorientos cuartos que habito... Los conozco demasiado bien, lo hubiera visto.

    Debe de estar en el mar o en el cielo, espacios abiertos e infinitos. Debe de estar allí donde nadie pueda alcanzarlo. Entonces, ¿para qué buscarlo?

    Me lío un porro y me bebo dos cervezas. Me invade el sueño. ¿Qué importa que sea artificial? Ya tengo demasiada realidad.

     

     

    CORAZÓN

     

    No, hoy no me apetece reabrir viejas heridas, meter la mano en llagas nunca cicatrizadas, volver mis pasos hacia caminos recorridos, sacar a flote sentimientos hundidos en la profundidad del olvido.

    No, hoy no quiero nada viejo.

    No, hoy no quiero ver una nueva imagen reflejada en el espejo, iniciar un viaje hacia el infinito, desvirgar la pureza de una hoja en blanco, encender la llama de un deseo...

    No, hoy no quiero nada nuevo.

    Hoy sólo quiero quedarme aquí quieta y no despertar a mi corazón.

     

     

     

     

    POEMAS

     

    Tengo algunos poemas sobre amores pasados, noches en vela, besos robados, palabras susurradas al oído, cuerpos que se tocan y ojos que se miran…

    Sí, tengo algunos poemas de amor, pero ninguno es para ti.

     

     

    INCINERACIÓN

     

    Hoy he estado con los muertos. He pasado la tarde entre las tumbas de los niños, jóvenes, adultos y ancianos, de familias, amantes, compañeros y amigos. Algunos murieron demasiado pronto, otros quizá tarde. La muerte no da cita, viene cuando quiere.

    Lápidas de mármol blanco, estatuas de granito gris, placas doradas. Lápidas desnudas y frías como el invierno… Ni siquiera después de muertos somos iguales.

    Aunque lo seamos, aunque la muerte no haga distinciones, aunque los gusanos nos coman igual, aunque nuestra piel, nuestras vísceras, nuestros huesos, nuestro cabello se pudran igual, aunque desaparezcamos igual.

    Pero mientras el cuerpo se pudre y desaparece, la gente no olvida, hay lápidas donde llorar y dejar flores, recuerdos que evocar, nombres que no se borran y se repiten.

    ¿Por qué? ¿Por qué seguir recordando? ¿Por qué¿ ¿Por qué eternizar el dolor y la tristeza?

    ¡Dejad que los muertos se vayan! le he gritado al viento mientras prendía fuego al cementerio.

     

     

    TRABAJO SUCIO

     

    Hay días en los que lo único que me apetece es limpiar baños. Sí, eso he dicho: limpiar baños.

    ¿Qué otra cosa puedo hacer? Ya no me quedan sueños por los que luchar, vosotros los hicisteis todos realidad: el triunfo de la democracia, la liberación de la mujer, la evolución del arte, la abolición de la esclavitud, la desaparición de las religiones, el fin de las clases sociales, el respeto por la madre tierra, la eliminación de las fronteras, la derrota del fascismo…

    Y a mí, ¿qué me queda a mí? Un mundo de mierda donde todas las revoluciones han triunfado, pero donde todo sigue igual, donde la lucha ya no tiene sentido porque se ha alcanzado la utopía y hemos descubierto que era un engaño.

    Por eso hay días en los que sólo quiero limpiar baños, al fin y al cabo, alguien tiene que limpiar la mierda que otros han dejado.

     

     

    LAS CHICAS FEAS

     

    Las chicas feas, como las guapas, son, existen.

    Las chicas feas nacen y se mueren; algunas nacen y otras se hacen y unas pocas se deshacen.

    Las chicas feas, como las guapas, juegan, cantan, algunas bailan, andan, nadan, corren y saltan.

    Las chicas feas, como las guapas, aprenden y comprenden, viven y algunas se desviven, crecen y se desprenden.

    Las chicas feas, como las guapas, son apasionadas o frías, altas y bajas, melancólicas o felices, gordas y delgadas, rápidas o lentas, moderadas y rebeldes, rubias o morenas, conservadoras y modernas…

    Las chicas feas como las guapas, son más o menos feas dependiendo del espejo que las refleje, de los ojos que las miren, de la mente que las imagine, de la boca que les hable, del corazón que las escuche.

    Las chicas feas, como las guapas, son, existen, y las chicas feas, también besan.

     

     

    METÁFORA

     

    No, no necesito tus labios de fresa, ni tus cabellos de oro, ni el abismo de tu mirada, si tengo tus labios, si tengo tu pelo, si tengo tus ojos que me miran.

     

     

    DÍA DE PERROS

     

    Hoy tengo un día de perros. Y no me digas que alegre la cara, que no hay mal que por bien no venga, ni mal que cien años dure, que todo ying tiene su yang, que el sol luce para mí y de noche brillarán las estrellas, que no hay mal trago que un buen trago no haga olvidar, que las penas compartidas son medias penas, que mañana será otro día… No, hoy no me digas nada, porque tengo un día de perros y lo único que quiero es oír ladridos.

    ESPERANZA / ITXAROPENA

     

    Puertas, hormak, vallas, harresiak, límites, burdinsareak, fronteras…

    Zuen plano eta mapetan marrazten dituzue,

    Las dibujáis en vuestros planos y mapas,

    Erabaki egiten dituzue, pentsatu, eraiki, inposatu egiten dituzue…

    Las decidís, las planeáis, las construís, las imponéis…

    Eta salbu zaudetela uste duzue.

    Y creéis que estáis a salvo.

    Baina begiratu nahi ez duzuena ikusi beharko duzue,

    Pero tendréis que ver lo que no miráis,

    Aditu nahi ez duzuena entzun,

    Oír lo que no escucháis,

    Probatu nahi ez duzuena dastatu,

    Saborear lo que no probáis,

    Usaindu nahi ez duzuena arnastu,

    Oler lo que no olfateáis,

    Eta ukitu nahi ez duzuena sentitu.

    Y sentir lo que no tocáis.

    Itxaropen pitzadura txiki bat besterik ez da behar

    Sólo hace falta una minúscula grieta de esperanza

    Eta askatasuna sartuko da.

    Y la libertad se colará por ella.

     

     

    Este último poema está dedicado a todos aquellos y todas aquellas que dicen que sólo escribo cosas tristes y negativas.

     

    January 25

    Recital 16-12-05 Posada de los abrasos / Besarkatuz

    PALABRAS

     

    Dije: Nadie ha escrito nunca nada para mí. Ni una carta de amor, ni un email de colores, ni un sms Me acuerdo de ti, ni una nota recordatoria, ni una cita en una agenda, ni siquiera mi nombre deletreado.

    Lo dije, es cierto, pero no es verdad. Me han escrito, muchas veces, y algunas de ellas aún las conservo. Tengo un post-it morado colgado en el recuerdo, el olor de una carta vuelve a mí los días lluviosos de primavera, un poema jocoso me hace reír una y otra vez, un mensaje amenazante irrumpe en mis sueños las noches de tormenta, una posdata aparece al final de cada día.

    Son las pocas que me quedan, escondidas, apretujadas y desgastadas por el uso después de que el viento haya pasado.

     

     

    Falsificación

     

    El sol se puso por el oeste, como siempre y el pintor quiso ser dueño de ese momento, detener el tiempo sobre el lienzo.

    El pintor quiso ser dueño de los colores, por eso los robó y los colocó sobre el lienzo con imperdibles.

    Y se hizo de noche.

    El pintor no pudo ver, porque se había puesto oscuro. No pudo ver los colores porque todo era negro, pero le gustó y entonces, quiso ser dueño de ese momento, detener el tiempo sobre el lienzo.

    El pintor quiso ser dueño del negro, por eso hizo un negro lienzo de terciopelo y se durmió sobre él y soñó.

    Soñó con ser dueño del tiempo y el tiempo fue su dueño y él no se enteró y siguió durmiendo y el sol se puso por el este, como siempre.

     

     

     

    Mutiladas

    Una piensa que el dolor se irá algún día, que desaparecerá para siempre. Pero no es así. Se queda, y nos recuerda que nos falta algo: una pierna, un sueño, un lugar, una persona, una esperanza… Se queda y nos recuerda también que a pesar del dolor, que aún mutiladas, seguimos vivas.

     

     

     

    Resistimos

    Nos robaron la tierra: quemaron los campos, talaron los bosques, exterminaron a los animales, ensuciaron los ríos y contaminaron el cielo.

    Nos arrancaron a nuestros seres queridos: violaron a los hombres, torturaron a las mujeres, lincharon a los ancianos y ancianas, asesinaron a nuestros hijos e hijas.

    Nos extirparon el alma: prohibieron nuestras costumbres, censuraron nuestras lenguas, condenaron nuestras creencias, proscribieron nuestros sueños, tergiversaron nuestra historia.

    Pero no hemos muerto,  nosotros y nosotras iluminaremos el mañana, porque en la oscuridad del dolor y el miedo, la esperanza aún nos guía.

     

     

     

    Recital 22-10-05

     

    CUENTOS

    Mi vida nunca será un cuento de hadas, los príncipes azules y los finales felices me aburren. Además nunca tuve modales de princesa.

    Lo que yo quiero es vivir una historia de aventuras y tener un amor en cada puerto.

    LA MUJER DE HIELO  

       La mujer de hielo no podía dejar que nadie la tocara, el contacto con la piel cálida hubiera hecho que se derritiera.

    La mujer de hielo parecía transparente, pero en realidad, era opaca, nadie podía ver más allá de su superficie lisa y fría.

    La mujer de hielo no se movía, le costaba demasiado esfuerzo tener que arrastrar el peso de su frío cuerpo y de su helada alma.

    Un día llegó de un lugar muy, muy lejano un caballero dorado que deslumbró a la mujer de hielo con sus rayos de luz. Uno de ellos le llegó hasta el mismísimo corazón.

    La mujer de hielo sintió un dolor punzante en el pecho y las lágrimas empezaron a correr por sus frías y lisas mejillas.

    La mujer de hielo se derritió lentamente, gota a gota, y desapareció. Nunca había estado allí.

    Ainhoandako

      CADA OCHO SEGUNDOS

    Cada ocho segundos. Pienso en ti cada ocho segundos.

    Mamá, papá, Raquel, el gato, la abuela, Kiki y tú, ¿lo ves?

    Mi casa, el jardín, el parque, la biblioteca, la ciudad, el cielo, el mar y tú, otra vez.

    Una ducha, gotas de lluvia, ositos de goma, un libro, cordones rojos, un té, sábanas limpias y tú, una vez más.

    No lo entiendo, no sé por qué tienes que aparecer cada ocho segundos y molestarme cuando estoy en medio de mis cosas, es que ¿no tienes nada mejor que hacer?


      EZ DUT ZURE MINIK 

      Aspaldi desagertu ziren zure galtzerdi bikotegabeak eta galtzontzilo alderantzizkatuak armairutik.

    Badira egunak ez ditudala han hemen, hozkailuaren atean, komuneko ispiluan, gelako lanparatxoan... zure ohar papertxoak aurkitzen.

    Azken hilabeteotan erositako liburuetan ez dut arkatzez idatzitako esaldi xelebrerik ezta marrazki traketsik aurkitu.

    Telefonoak ez du nire ametsik gozoenak eta lorik beharrezkoenak zapuzteko gaueko ordu txikietan eta goizeko lehen orduan jotzen.

    Ez, ez dut zure minik.

    Baina goizetan, esnatzean, ohearen ezkerraldean, uzkurtuta, aurkitzen dut neure burua, eta maindireak kontrako aldean, kiribilduta.


     

    BIHOTZA 

    Mahai gainean jarri ditu pusketa guztiak, edo geratzen direnak behintzat. Orratza eta haria ditu eskuan, baina ez daki nondik hasi; zati bat edo beste falta zaio. Hasperen egin eta amore ematen du. Zortziak dira sukaldeko erlojuan; presaka alde egiten du bulegora.

    Gauean, etxera itzultzen denean, berokia eta oinetakoak sarrerako zoruan uzten ditu botata eta jaka, gona eta blusa pasilloan abandonatzen ditu. Komuneko ispilu aurrean erazten du barruko arropa, ireki berri duen txorrotatik ateratzen den urak, poliki-poliki, ispilua eta bere irudia lurrinez estaltzen dituen bitartean.

    Dutxa lasaigarriaren ostean, botatako arropak jasotzen ditu lurretik. Argia piztu eta sukaldera sartzen denean, hantxe aurkitzen ditu pusketak, mahai gainean zabalduta, goizean berak utzi bezala.

    Ordu honetan nekatuegi dago halako jolasetarako; zabor ontzira botatzen ditu zati guztiak. Ondoren afaria prestatzeari ekiten dio.

    Oheratzean ez da zakarrontzira botatako zatiez oroituko, baina hurrengo goizean, patata azal eta arrautza oskolen artetik atera eta mahai gainean zabalduko ditu berriro.

    Halaxe egin du azkeneko hiru hilabeteetan eta, denok dakigunez, egunerokotasuna ez da aise apurtzen.


     

    RUTINA

    Hace días que no llevo la ropa interior a juego y que me dejo los zapatos tirados en el pasillo. Hace días que no cierro las tapas de los botes de champú y que dibujo caritas sonrientes en el espejo empañado del baño. Hace días que dejo las puertas y los cajones de los armarios abiertos y que no organizo los calcetines por colores. Hace días que guardo mezclados los tenedores con los cuchillos y las cucharas y que no riego las plantas del balcón. Hace días que las cortinas de mi cuarto están descorridas y que en la basura no se acumula otra cosa más que envoltorios de caramelos. Hace días que el teléfono no suena. Hace días que espero tu voz.

    Recital 29-10-04

     

    CUADERNOS

    En mi cuaderno rojo escribo los anhelos, para que el calor del fuego mantenga viva la llama del deseo.

    En mi cuaderno amarillo escribo los sueños, para que los ciegue la locura.

    En mi cuaderno naranja escribo los momentos dulces, para que los sabores agrios aligeren lo melifluo.

    En mi cuaderno morado escribo las reivindicaciones, para que el color de las mujeres los convierta en gritos de protesta.

    En mi cuaderno rosa escribo las historias de amor, para que el color cursi de los enamorados avergüence al resto.

    En mi cuaderno azul escribo los odios, para que el mar apacigüe las impetuosas olas del corazón.

    En mi cuaderno marrón escribo las mentiras, para que se ahoguen entre el barro.

    En mi cuaderno gris escribo los momentos tristes, para que la lluvia limpie la suciedad de mi corazón.

    En mi cuaderno negro escribo los momentos oscuros, porque hay noches sin estrellas y días en los que no calienta el sol.

    En mi cuaderno verde escribo los cantos de esperanza, para que la ilusión destierre el desánimo.

    En mi cuaderno blanco no escribo nada, para que la mano invisible del mañana escriba sus historias en él.

     

    RECUERDO

         Había una vez, una coleccionista de momentos llamada Recuerdo. Coleccionaba todo tipo de momentos: dulces como el azúcar, largos como los atardeceres de invierno, suaves como la piel de melocotón, tempestuosos como las olas del mar...

     
    A veces, los metía en frascos de cristal de diferentes colores; los ponía en la punta de un pincel o de una pluma; los introducía en un violín, un piano, una flauta; los escondía en sitios oscuros, detrás de la puerta, en un cajón; los colgaba en los postes de electricidad, una farola, un árbol...
     
    Era muy selectiva y se regia por un único criterio: el deseo. Si deseaba un momento con todas sus ganas, siempre lo conseguía, así tuviera que robarlo, crearlo, arrancarlo, transformarlo, propiciarlo o lo que fuera.
     
     
    SOÑADORES
     
    Dónde estarán los soñadores,
                           los fabricantes de utopías,
                           los oscuros enigmáticos,
                                     paradójicos, paranoides,
                                              locos de la vida,
         que pellizcaban la conciencia adormecida
                  de la sociedad aburguesada,
         que agrietaban el muro del pensamiento en masa
                  con susurros sobre la diferencia,
         que tejían el silencio de la justicia
                  con gritos de denuncia,
         que fabricaban sueños a medida, desmedidamente,
                  los introducían de contrabando, estraperlo,
                           en las mentes errantes y perdidas,
                           en las desesperanzadas y desengañadas
                                     de por vida,
                          en las fracasadas y abandonadas
           y regaban con lágrimas y cenizas,
                  deshechos de sueños rotos,
                           la semilla de la esperanza
                                     oculta en algún oscuro rincón
                                                                 del corazón
                           que florecía
                           un nuevo soñador
                           una nueva utopía
                                              ¿dónde está?
     
     
    CHOCOLATE
     
    ¿Sabes en qué pienso
    mientras saboreo este chocolate relleno de cerezas en licor?
    Mientras la amargura del chocolate se mezcla
    con la empalagosa dulzura del licor y las cerezas,
    ¿sabes en qué pienso?
     
    ¿Sabes en qué pienso
    mientras mi lengua acaricia
    la aspereza del chocolate,
    la liquidez del licor
    la suave textura de las cerezas?
    Mientras imagino el chocolate negro,
    el licor amarillento
    y las rojas cerazas,
    ¿sabes en qué pienso?
     
    ¿Sabes en qué pienso mientras evoco
    el dulce aroma de este chocolate relleno de cerezas en licor?
    ¿Sabes en qué pienso?
     
    Pienso en ti.
    Pienso en que has sido para mí
    como este chocolate relleno de cerezas en licor,
    amargo pero dulce,
    áspero pero suave,
    negro pero rojo.
    Pienso en que has sido todo para mí,
    pero que ahora no eres nada.
     
    Y pienso que se te olvidó,
    o quizás se me olvidó a mí,
    bueno,
    se nos olvidó,
    a los dos,
    que lo que une al chocolate con las cerezas,
    es el licor.
     
     
        LAS COSAS PROHIBIDAS
     
        Cuando era niña, mi madre me prohibía multitud de cosas: quedarme leyendo hasta tarde, comer dulces a todas horas, jugar con el agua de las fuentes, tocarme ahí abajo...
     
    A mi abuelo, que ya era mayor, también le hacía prohibiciones: poner el volumen de la radio muy alto, comer cosas con sal, bajar al bar antes de comer...
     
    Cuando mi madre salía, mi abuelo se sentaba en el sofá, sacaba su pipa y la cargaba bien de tabaco; después se la fumaba lentamente, disfrutando de cada chupada, aspirando el humo de cada calada, haciendo durar aquel momento lo máximo posible.
     
    Yo me sentaba frente a él, cogía un periódico atrasado e iba cortando pequeños trocitos que introducía en mi boca y saboreaba largamente, disfrutando del amargo sabor del papel impreso.
     
    Ese era nuestro secreto, nuestro momento prohibido. 
     
    Mi abuelo murió el mes pasado, a los 86 años, de muerte natural y yo, ya soy mayor y ahora, escribo.
     
     
     
     
    ESTAR CONTIGO
     
        Estar contigo es como cuando escuchas una canción y te parece demasiado corta, y deseas que la música no pare, o por lo menos que se repitan los mismos acordes una y otra vez. Pero el silencio llega súbita e irremediablemente.
     
        Estar contigo es como cuando te metes debajo del agua y deseas poder quedarte para siempre, escuchando el murmullo silencioso y líquido. Pero el aire de los pulmones se te queda corto y tienes que salir a la superficie. 
     
    Estar contigo es como encontrarse junto a un precipicio, mirando al fondo del abismo y desear saltar al vacío, sentir el aire cortando la piel, la libertad en el corazón y el miedo en la boca y sin embargo, no poder saltar. 
     
    Estar contigo es como saber que aún queda toda una vida por delante, mañana, pasado, siempre, futuro incierto y es también saber que detrás ha quedado la misma vida, pasado de miedos e inseguridades, ayer dudoso; aunque estando contigo sólo cuenta ahora, hoy, el presente, este momento, tú conmigo y yo contigo, y todo lo demás se desvanece, desaparece, no está.
     
     
     
              
     
    A veces, sólo a veces,
    pienso en ti.
     
    Es siempre de manera consciente
    y sólo lo consigo si me concentro mucho.
     
    Y es que ya casi te he olvidado.
     
    Estoy tan feliz de que te tu recuerdo no me esté esperando
    a la vuelta de cada esquina,
    detrás de cada palabra,
    en el olor de cada día
    y en el sueño de cada noche.
     
    Pero, a veces,
    quiero recordarte,
    porque tu recuerdo aún me hace daño
    y entonces, sé que fue cierto
    y que a pesar de ello, sigo viva.
     
    Y, a veces,
    cuando te recuerdo,
    y te recuerdo porque quiero,
    porque me haces daño;
    tu veneno me hierve dentro
    y me lo saco con una jeringuilla
    y lo utilizo como tinta para mis versos,
    para convertir en palabras los pensamientos.
     
    Y escribo líneas de dolor,
    porque te recuerdo y me duele.
     
    Escribo que escribí tu nombre en los muros de la ciudad
    y se derrumbaron.
     
    Escribo por la mañana,
    que al despertar, tenía los labios ensangrentados.
     
    Escribo que anoche,
    me levanté y me faltaba un trocito de lengua;
    y podía haber sido yo,
    haberme mordido en sueños
    (¿qué habré soñado?),
    pero escribo,
    yo sé que fuiste tú.
     
     
     
     SI YO SUPIERA
     
    Si yo supiera escribir, escribiría lo que siento, escribiría lo que se siente cuando se tiene todo, pero no se tiene nada.
     
    Si yo supiera escribir, escribiría sobre la soledad, la injusticia y el temor. No escribiría sobre nada más, porque ya no hay nada más.
     
    Si yo supiera escribir, escribiría para esos que no tienen nada, que no tienen quien les escriba, que no tienen quien escriba sobre ellos, por ellos.
     
    Si yo supiera escribir, escribiría contra esos que escriben la historia, contra los corruptos, los tiranos, los egoístas...
     
    Si yo supiera escribir, escribiría y podría cambiar el mundo, crear un mundo nuevo, tachar, subrayar, redondear, estilizar, perfeccionar, borrar, decorar...
     
    Si yo supiera escribir, escribiría y sabría hacer algo, sería alguien, tendría poder sobre mí, sobre los demás, sobre el mundo.
     
    Pero el poder es ansia de poder, es querer el poder. Por eso, yo no quiero poder, y no sé escribir, sólo escribo.
     

    EL ESPEJO I
    (DESENCUENTRO)
     
    Me he mirado en el espejo y no me he reconocido. He visto un cuerpo de mujer que no es mío. He visto curvas donde antes no las había; he visto carne donde antes había aire; he visto vello donde antes sólo había piel.
     
    Me he mirado en el espejo y no me he reconocido; ya no tengo la mirada perdida de la niña inocente. Donde antes había paz he intuido desasosiego, hay miedo donde antes había seguridad y la amargura ha borrado la dulzura.
     
    ¿Dónde estoy? No me encuentro, no soy yo ésa que se mira y se ve, pero no se reconoce en el espejo.
     
     
     
    EL ESPEJO II
    (TENGO MIEDO)
     
    Quiero vivir y no puedo,
    tengo miedo.
     
    Me miro en el espejo,
    me miro,
    pero no me veo.
     
    Mi cuerpo ya no es mi cuerpo:
    hay curvas en las líneas,
    y líneas en las rectas,
    rectas en las llanuras,
    y las llanuras...
    las llanuras son sólo vacío.
     
    Mis ojos no son mis ojos,
    se han perdido en el infinito,
    porque el infinito les ha perdido,
    no, no son ojos y no son míos,
    son pozos de lágrimas que están brotando.
     
    Mi boca ya no es mi boca,
    se ha desdibujado la línea de los labios,
    se ha diluido la sangre de las heridas,
    se ha oxidado la palabra,
    se ha secado el cáliz de la vida.
     
    No, el espejo no es mi espejo;
    me miro en él,
    pero no me veo.
     
    Quiero morir y no puedo,
    tengo miedo
     
     
     
     
    EL ESPEJO IIII
    (ME ENCUENTRO)
     
    Le doy la espalda al espejo. Quiero huir, pero no puedo. Le doy la espalda a mi reflejo, pero lo sigo viendo: en los charcos de lluvia, en los escaparates, en los suelos abrillantados, en la ventanilla del tren del olvido, en la ventana del autobús de regreso, en la esfera de los relojes de tiempo y en los ojos de la gente que quiero.
    Ya no quiero huir. Me doy la vuelta, me enfrento al espejo, miro, veo mi reflejo, y me encuentro.